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La vida de una diseñadora estratégica en Barcelona: presentaciones, presión y proyectos reales

Este no es solo un viaje a Barcelona. Es el reflejo de lo que implica trabajar en diseño estratégico a alto nivel.

Una semana intensa, con presión real, clientes exigentes y decisiones que impactan a miles de personas dentro de una empresa.

Y, sobre todo, una experiencia que combina nervios, cansancio y satisfacción profesional.

Un proyecto estratégico de gran escala

Este viaje tiene un objetivo claro: presentar una estrategia de diseño a una empresa de más de 2000 empleados.

No se trata de un proyecto puntual, sino de un trabajo de un año completo enfocado en mejorar la productividad interna.

El diseño aquí no es estética. Es rendimiento.

El enfoque se basa en rediseñar servicios, herramientas y procesos para que los empleados trabajen mejor, con menos fricción y mayor eficiencia.

Para lograrlo, se aplican metodologías como design thinking, sesiones de cocreación y test de usuario con empleados reales.

El primer día: nervios, preparación y ejecución

El inicio marca el tono de todo el proyecto.

Hay nervios, falta de descanso y presión por hacerlo bien frente a un cliente de gran tamaño.

El primer día siempre es el más intenso.

La preparación del espacio, la revisión técnica y la puesta en escena son clave. Todo debe funcionar: proyector, dinámica, discurso.

El resultado, sin embargo, confirma el trabajo previo: buena recepción, implicación del equipo y primeras señales positivas.

La importancia de la reacción del cliente

Más allá de la presentación, lo importante es cómo responde la gente.

Cuando hay interés, participación y feedback positivo, el proyecto empieza a tomar fuerza real dentro de la organización.

Eso es lo que permite que la estrategia no se quede en papel.

El desgaste real detrás del trabajo creativo

Aunque desde fuera pueda parecer emocionante, la realidad incluye cansancio acumulado y jornadas intensas.

Dormir poco, encadenar sesiones y mantener el nivel de energía constante es un reto continuo.

La creatividad también se sostiene con resistencia.

Aun así, hay momentos de pausa necesarios: una comida, una terraza, una vista de la ciudad.

Pequeños espacios que permiten recargar energía para seguir rindiendo al día siguiente.

El segundo día: máxima intensidad y proyectos en paralelo

El segundo día eleva el nivel de exigencia.

Se combinan presentaciones, reuniones de seguimiento y trabajo en inglés dentro de un entorno profesional complejo.

No es solo presentar, es gestionar múltiples frentes a la vez.

Uno de los focos clave es el diseño del journey del empleado: mejorar su onboarding y experiencia dentro de la empresa.

Aquí herramientas como el Customer Journey Map se vuelven fundamentales para estructurar la experiencia de forma estratégica.

De estudiante a profesional: el cambio de perspectiva

Este tipo de proyectos también generan una reflexión personal.

Recordar los inicios, cuando el diseño parecía una utopía, contrasta con la realidad actual.

Lo que antes era duda, ahora es profesión.

Años de trabajo, aprendizaje y constancia hacen posible llegar a proyectos de gran impacto.

El cierre: datos, aprendizajes y validación

El último día marca el cierre de las presentaciones, pero el inicio de una nueva fase.

Se recogen cientos de datos provenientes de test de usuario y sesiones realizadas con empleados.

El verdadero trabajo empieza ahora: analizar y transformar.

La magnitud del estudio supera proyectos anteriores, convirtiéndose en uno de los trabajos de research más grandes realizados.

Esto permitirá tomar decisiones más precisas y construir soluciones realmente adaptadas a la realidad del usuario.

Conclusión: el diseño estratégico como motor de impacto

Este tipo de experiencias muestran lo que realmente implica trabajar en diseño estratégico.

No es solo creatividad, es análisis, comunicación, resistencia y visión a largo plazo.

El diseño bien aplicado transforma organizaciones.

Y detrás de cada proyecto hay algo más importante: una evolución personal que convierte los sueños en una realidad profesional tangible.

Una semana intensa, sí. Pero también una confirmación de que el camino recorrido tiene sentido.

Irene Ramos Lapesa

Diseñadora Industrial & Estratega

Ayudo a creativos a transformar su pasión en una carrera rentable. Con más de 10 años en la industria, comparto mis aprendizajes para que tú también puedas vivir del diseño.

Guía de Marca Personal para Diseñadores

Recibe en tu correo los 5 pasos exactos para destacar en el mercado creativo actual.

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2. test La vida de una diseñadora estratégica en Barcelona | Visitando clientes y proyectos

La vida de una diseñadora estratégica en Barcelona: presentaciones, presión y proyectos reales

Este no es solo un viaje a Barcelona. Es el reflejo de lo que implica trabajar en diseño estratégico a alto nivel.

Una semana intensa, con presión real, clientes exigentes y decisiones que impactan a miles de personas dentro de una empresa.

Y, sobre todo, una experiencia que combina nervios, cansancio y satisfacción profesional.

Un proyecto estratégico de gran escala

Este viaje tiene un objetivo claro: presentar una estrategia de diseño a una empresa de más de 2000 empleados.

No se trata de un proyecto puntual, sino de un trabajo de un año completo enfocado en mejorar la productividad interna.

El diseño aquí no es estética. Es rendimiento.

El enfoque se basa en rediseñar servicios, herramientas y procesos para que los empleados trabajen mejor, con menos fricción y mayor eficiencia.

Para lograrlo, se aplican metodologías como design thinking, sesiones de cocreación y test de usuario con empleados reales.

El primer día: nervios, preparación y ejecución

El inicio marca el tono de todo el proyecto.

Hay nervios, falta de descanso y presión por hacerlo bien frente a un cliente de gran tamaño.

El primer día siempre es el más intenso.

La preparación del espacio, la revisión técnica y la puesta en escena son clave. Todo debe funcionar: proyector, dinámica, discurso.

El resultado, sin embargo, confirma el trabajo previo: buena recepción, implicación del equipo y primeras señales positivas.

La importancia de la reacción del cliente

Más allá de la presentación, lo importante es cómo responde la gente.

Cuando hay interés, participación y feedback positivo, el proyecto empieza a tomar fuerza real dentro de la organización.

Eso es lo que permite que la estrategia no se quede en papel.

El desgaste real detrás del trabajo creativo

Aunque desde fuera pueda parecer emocionante, la realidad incluye cansancio acumulado y jornadas intensas.

Dormir poco, encadenar sesiones y mantener el nivel de energía constante es un reto continuo.

La creatividad también se sostiene con resistencia.

Aun así, hay momentos de pausa necesarios: una comida, una terraza, una vista de la ciudad.

Pequeños espacios que permiten recargar energía para seguir rindiendo al día siguiente.

El segundo día: máxima intensidad y proyectos en paralelo

El segundo día eleva el nivel de exigencia.

Se combinan presentaciones, reuniones de seguimiento y trabajo en inglés dentro de un entorno profesional complejo.

No es solo presentar, es gestionar múltiples frentes a la vez.

Uno de los focos clave es el diseño del journey del empleado: mejorar su onboarding y experiencia dentro de la empresa.

Aquí herramientas como el Customer Journey Map se vuelven fundamentales para estructurar la experiencia de forma estratégica.

De estudiante a profesional: el cambio de perspectiva

Este tipo de proyectos también generan una reflexión personal.

Recordar los inicios, cuando el diseño parecía una utopía, contrasta con la realidad actual.

Lo que antes era duda, ahora es profesión.

Años de trabajo, aprendizaje y constancia hacen posible llegar a proyectos de gran impacto.

El cierre: datos, aprendizajes y validación

El último día marca el cierre de las presentaciones, pero el inicio de una nueva fase.

Se recogen cientos de datos provenientes de test de usuario y sesiones realizadas con empleados.

El verdadero trabajo empieza ahora: analizar y transformar.

La magnitud del estudio supera proyectos anteriores, convirtiéndose en uno de los trabajos de research más grandes realizados.

Esto permitirá tomar decisiones más precisas y construir soluciones realmente adaptadas a la realidad del usuario.

Conclusión: el diseño estratégico como motor de impacto

Este tipo de experiencias muestran lo que realmente implica trabajar en diseño estratégico.

No es solo creatividad, es análisis, comunicación, resistencia y visión a largo plazo.

El diseño bien aplicado transforma organizaciones.

Y detrás de cada proyecto hay algo más importante: una evolución personal que convierte los sueños en una realidad profesional tangible.

Una semana intensa, sí. Pero también una confirmación de que el camino recorrido tiene sentido.

Irene Ramos Lapesa

Diseñadora Industrial & Estratega

Ayudo a creativos a transformar su pasión en una carrera rentable. Con más de 10 años en la industria, comparto mis aprendizajes para que tú también puedas vivir del diseño.

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