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5 PASOS para CAMBIAR TU FUTURO CREATIVO 🚀

Hoy te voy a contar cuál es el secreto que me hizo acelerar mi carrera en tiempo récord y encontrar mi camino y mi lugar en el mundo del diseño y la innovación. Pasé de vivir en un pueblo, en una familia muy humilde, incomprendida, casi sin saber qué era el diseño, a ganar premios, tener unos cuantos diseños en el mercado, trabajar con instituciones de referencia a nivel internacional y, lo más importante, vivir de mi pasión, de lo que realmente me gusta, con tan solo 20‑25 años.

Si superas mi edad, esto te interesa aún más, porque lo que te voy a contar no va de la edad que tengas, sino de las decisiones que tomas, del entorno en el que te mueves y de cómo utilizas tu talento creativo para construir un futuro diferente.

1. Quién soy y desde dónde te hablo

Antes de comenzar, déjame presentarme. Soy Irene Ramos, premio a la Mujer Emprendedora del Año con tan solo 24 años, conferenciante internacional y licenciada en Ingeniería de Diseño Industrial tanto en España como en Suecia. Estoy especializada en service design y strategic design, y actualmente trabajo como investigadora en temas de sostenibilidad e innovación social entre España y el Politécnico de Milán.

También soy la fundadora de Colas de Ideas, que es todo un movimiento revolucionario en redes sociales para dar a conocer el mundo del diseño y hacer que personas como tú adquieran los conocimientos necesarios de esta profesión, y además actualizados. Colas de Ideas se ha posicionado como el canal líder de diseño industrial y creatividad en YouTube, donde contamos con más de 1 millón y medio de visitas, 40.000 mentes inquietas que ya forman parte de esta comunidad y una academia con 300 alumnos.

Una de las cosas que más me gusta de ser diseñadora es la libertad de poder viajar, de no tener que estar fija en un lugar, sino que lo único que necesito es mi laptop. Vivo en España, pero he vivido en diferentes países: Italia, Suecia… y he viajado por todo el mundo. Esto es un privilegio que pocos tienen y que, si eres diseñador o diseñadora, es algo que puedes conseguir.

Además, vivir de mis ideas y de mi creatividad era un sueño para mí. Hoy en día puedo decir que me dedico al 100% a ello, y además con propósito y en proyectos de impacto social. Pero esto no siempre fue así.

2. Mi inicio: frustración, pueblo y cárcel creativa

2.1. Estudiando algo que no me gustaba

De hecho, esta soy yo hace 7 años, estudiando algo que no me gustaba y con muchísima frustración. Me sentía muy incomprendida en un entorno como es un pueblo, donde realmente nadie sabía lo que era el diseño. Además, tenía como que reprimir mi personalidad, porque al final yo era una persona muy curiosa, quizás hacía demasiadas preguntas, me interesaban cosas que a mi alrededor nadie entendía ni valoraba.

Como vengo de una familia humilde, siempre tuve que esforzarme mucho por tener buenas notas y conseguir becas para forjarme un futuro mejor. Y realmente todo esto molestaba. Ya sabemos cómo es la gente en esas edades: si destacas por algo diferente, si haces preguntas, si eres curioso, muchas veces no encajas y se te hace sentir mal por ello.

2.2. La promesa que me hice a mí misma

En ese momento, sintiéndome así, me hice una promesa muy clara: si conseguía salir de ahí, nunca más iba a reprimir mi personalidad. La iba a llevar por bandera. Y además, iba a ayudar a otros que estuvieran en un lugar parecido al mío, sintiéndose igual de incomprendidos y atrapados en una especie de cárcel creativa.

Siempre soñé con dedicarme al diseño y que fuera mi estilo de vida, pero mis padres no se podían permitir unos grandes estudios. Como mucho, universidad pública, y tenía que ser en el lugar más cercano, la ciudad de al lado. Y lo único que había ahí relacionado con diseño era la carrera de Ingeniería de Diseño Industrial.

Por aquel entonces lo pasé muy mal, porque sí, aprendía matemáticas y cosas técnicas, pero sentía que había algo más que no estaba apareciendo en ese plan de estudios. Yo intuía que el diseño era mucho más que eso, pero no tenía ni el lenguaje ni las referencias para explicarlo.

3. El choque con el mercado laboral

3.1. Mi primera entrevista y el punto de inflexión

Después de terminar todos mis estudios y de pasar cuatro años allí, cuando me enfrenté al mercado laboral y a la primera entrevista de trabajo, fue en una empresa industrial que buscaba diseñadores industriales mecánicos para realizar tareas de oficina técnica, planos, temas muy de ejecución.

Y claro, esto para mí fue un punto de inflexión en mi vida. Pensé: “¿De verdad, después de todo el esfuerzo, esto es lo mejor a lo que puedo aspirar? ¿Dedicar todos los días de mi vida a estar en una oficina, amargada, con tareas monótonas y aburridas, en un entorno donde no siento que pueda explotar mi creatividad?”

Eso, para una persona creativa, puede llegar a ser un infierno. Era como volver a repetir la historia de cuando era pequeña: un entorno que no encaja contigo, donde tu talento y tu necesidad creativa vuelven a estar reprimidos.

3.2. La presión de aceptar “lo que hay”

Pero claro, era trabajo. ¿Cómo iba a rechazarlo? Al final, las cosas “están muy mal”, o eso es lo que escuchaba a mi alrededor. Y resulta que las personas que escuchaba decir eso estaban en la misma posición: en un trabajo aburrido que odiaban, esperando ansiosos a que llegara el fin de semana para poder desconectar de una vida que no les llenaba.

Probablemente esto a ti también te esté pasando, y por eso estás viendo este contenido. Estás sintiendo que hay algo que no encaja, que tu trabajo no refleja tu talento real, pero a la vez tienes miedo de soltarlo porque es “lo que hay”.

En ese momento, algo en mí hizo clic. Me puse manos a la obra para cambiar el destino de mi vida. Y de ahí sale todo lo que te quiero compartir hoy.

4. Una lección clave: el punto en el que estás hoy no te define

Hay algo que me quedó muy claro y que es un aprendizaje que me llevo para toda la vida: el punto en el que te encuentras hoy no determina para nada lo que puedas llegar a ser en el futuro. Puede condicionarte, sí, pero no te define. No es tu destino final.

Hay una clave que todavía no te he contado y que me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho a mí. De hecho, tú lo sabes, lo que pasa es que todavía no le has dado nombre. Pero mejor te lo explico de forma clara, porque aquí es donde empieza a cambiar todo.

5. Dos tipos de perfiles creativos: ejecutor vs transgresor

5.1. El espectro creativo en diseño e innovación

En este mundo del diseño y la innovación, en el que probablemente tú estás dentro o quieres entrar, te habrás dado cuenta de que hay diferentes perfiles. Hay gente a la que le encanta todo lo técnico, que es muy ejecutora, muy de “hacer”. Y luego hay otra gente que es mucho más de ideas, de imaginar, incluso con perfiles transgresores o visionarios.

Aquí hay todo un espectro, pero reduciéndolo mucho, digamos que hay dos grandes tipos de perfiles creativos:

Por un lado, el perfil más ejecutor, más técnico, más centrado en la parte de producir, dibujar, modelar, hacer planos, maquetas, renders… Y por otro lado, el perfil más transgresor, más estratégico, más de imaginar futuros, conceptos, ideas que van más allá de lo evidente.

5.2. Cuando eres transgresor en un mundo de ejecutores

Si eres de un perfil transgresor, lo que va a ocurrir es que te vas a encontrar con una barrera muy fuerte. Te va a dar la sensación de que no hay salidas, de que todo es más de lo mismo. Vas a sentir aburrimiento, vas a sentir que no puedes desarrollarte, que estás metido en tareas que no aprovechan tu sensibilidad ni tu capacidad de imaginar cosas nuevas.

Es decir, tienes la suerte de haber nacido con un gran talento creativo, una gran sensibilidad imaginativa, incluso sensibilidad hacia las personas, hacia cómo se sienten, cómo usan las cosas. Y el resultado es que trabajas como un ejecutor frustrado. Te sientes estancado, insatisfecho, sientes que estás perdiendo tu tiempo y, por supuesto, tu talento.

Si eres transgresor, esto es un gran problema. Pero incluso si eres ejecutor, tengo una mala noticia para ti: eres reemplazable. ¿Qué valor va a tener tu trabajo si en dos segundos una máquina o una inteligencia artificial lo puede hacer por ti y con la misma calidad?

Todo lo que sea puramente ejecutor, puramente técnico, puramente repetitivo, va a ser cada vez más fácil de automatizar. Y ahí es donde entra la importancia de desarrollar un perfil creativo estratégico, difícil de sustituir.

6. Los tres escenarios en los que puedes estar

Refiriéndome específicamente a ti, probablemente estés en uno de estos tres escenarios que yo he identificado, tanto por mi experiencia como por lo que veo en mi comunidad.

6.1. Escenario A: el ideal (pero muy poco común)

El escenario A es el mejor, el ideal. Es por el que yo pasé porque, de alguna manera, esquivé ciertas cosas. Yo descubrí el diseño industrial a tiempo, encajaba con mi personalidad creativa, pasé por la educación formal y luego llegué al mercado laboral y ahí conseguí encontrar un camino y vivir de mi pasión.

Esto solo le pasa quizás al 1%. Mira a tu alrededor: ¿cuántas personas están realmente viviendo de su pasión creativa, en un entorno que encaja con su forma de ser, con un trabajo que aman? No es nada común. Pero que no sea común no quiere decir que sea normal ni que esté bien que sea así.

6.2. Escenario B: te formaste bien, pero estás estancado como ejecutor

El segundo escenario es muy frecuente. Quizás descubriste el diseño a tiempo, pasaste por los estudios formales adecuados, pero luego llegas al mercado laboral y la oportunidad con la que te encuentras es ejecutora: hacer planos, modelar, producir, repetir tareas, sin espacio real para la estrategia o la visión.

Esto le pasa más o menos a ese 40% que ha pasado por el camino “oficial” y se ha quedado aquí, estancado. Tú estás aquí, con tu talento creativo, pero estás en el lugar incorrecto. Y por eso sientes toda esa frustración, esa sensación de estar desaprovechando tu potencial.

Esto tiene consecuencias: te espera un futuro que no es nada próspero a nivel creativo, puede tener efectos perjudiciales en tu salud mental, en tu motivación, en tus relaciones. Es como vivir en una cárcel creativa con la puerta medio abierta, pero sin atreverte a salir.

6.3. Escenario C: inicio infeliz y descubrimiento tardío del diseño

Luego está el tercer escenario, que yo he llamado “inicio infeliz”. Son esas personas que encontraron el diseño tarde, que quizás estudiaron otra cosa o no estudiaron nada relacionado con diseño, que han trabajado en otros sectores y que ha sido ahora, a los 30 o 40, cuando se han dado cuenta de que el diseño es lo suyo y es lo que de verdad les gustaría estar haciendo.

Están en un grado mayor de madurez y eso hace que sepan perfectamente que no están en el lugar correcto y dónde quieren ir. No es un capricho tonto, es una necesidad real de redirigir su vida profesional hacia algo que tenga más sentido para ellos.

De la misma manera, normalmente están en trabajos que no les aportan suficiente satisfacción económica, que a largo plazo pueden ser reemplazables o que directamente no les gustan absolutamente nada. Y ahí es donde aparece la pregunta clave.

7. Qué hizo que mi camino fuera A y no B o C

La pregunta del millón es: ¿qué es lo que ha hecho que mi camino sea el A y no el B o el C? ¿Qué marcó la diferencia para que yo pudiera escapar de esa cárcel creativa y construir una carrera alineada con mi talento?

Aquí hay dos aprendizajes muy importantes.

El primero es que fui consciente. Esa es la gran diferencia. Ese es el primer paso, y el primer paso es el más importante. Porque quizás no te lleva directamente a donde quieres estar, pero te saca de donde estás ahora. Y eso ya lo cambia todo.

El segundo aprendizaje es que fui inconformista. Me prometí construir el futuro que me merecía. Y esto tiene que ver simplemente con tomar la decisión, una vez que eres consciente, de elegir lo que es mejor para ti, aunque implique incomodidad, aunque no sea el camino típico.

Te aseguro que vale muchísimo la pena, porque no tiene precio levantarte todas las mañanas amando la vida que quieres. No es una frase bonita: es una sensación real de coherencia entre quién eres y lo que haces cada día.

8. Mi huida hacia delante: máster, becas y primeras decisiones

8.1. El máster en Suecia: una vía de escape (con trampa)

Así que rechacé la realidad que me estaban vendiendo y, a lo largo de estos años, me puse a probar diferentes oportunidades y trabajos, buscando mi camino. Gracias a mis buenas notas conseguí una beca para irme a estudiar un máster a Suecia y esto fue una vía de escape.

Esperaba, como mucha gente hace, que hacer un máster me iba a permitir tener mayor orientación en mi camino laboral y que me prepararía para mejores puestos. Sin embargo, a pesar de que te puedes gastar fortunas en un máster (por ejemplo, el que hice yo tiene un valor de 30.000 €, que es una barbaridad), en el fondo nadie te garantiza ningún resultado. Y, por supuesto, tampoco orientación real sobre qué camino tomar.

Suele ser una extensión de lo que aprendes en la universidad. Y si tienes suerte, puede llegar a ser útil para especializarte en un área concreta. Pero, ¿cómo vas a especializarte si ni siquiera sabes lo que quieres? Esa decisión puede ser completamente equivocada. De hecho, mucha gente acaba estudiando un máster genérico por este miedo, y eso mismo hice yo.

Incluso con el máster, seguía teniendo un perfil técnico y reemplazable, porque nada me diferenciaba de los demás. Aunque aprendí conocimientos valiosos, eran sobre todo manuales: sketching, habilidades de diseño gráfico, 3D, maquetas… cosas que cada vez estarán más obsoletas por las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

8.2. La realidad del mercado: lo que de verdad se está demandando

De hecho, el Foro Económico Mundial redactó un informe en el que comunicaba que la creatividad y la innovación son las habilidades clave que marcarán el futuro y las más demandadas por las empresas. Está claro que estamos viviendo un momento de crisis, de transformación, y que hay una gran tendencia en esta dirección que te cuento.

Además, te lo puedo demostrar con cosas que tú mismo habrás observado: el auge de nuevas profesiones que tienden hacia los intangibles, hacia las ideas, hacia la conceptualización y la estrategia. Por ejemplo, el diseño de servicios, el diseño estratégico, el diseño UX/UI, la facilitación, la investigación…

También lo ves en estudios de diseño industrial que se venden desde una perspectiva estratégica y creativa, porque los clientes no compran “diseño” a secas: compran estrategia, resultados, negocio. Por eso, por ejemplo, bancos como BBVA están invirtiendo un montón de dinero en buscar precisamente profesionales de diseño UX/UI, servicios, investigación, y además formándolos internamente.

Las empresas se han dado cuenta de que el verdadero talento no es el talento técnico, sino el talento creativo. Y eso es muy difícil encontrarlo en una persona y, además, es muy difícil de reemplazar.

¿Qué pasa cuando estás en una empresa donde eres difícil de reemplazar y además eres capaz de generarle más beneficio económico o mejores resultados a esa organización? Pues que, en consecuencia, te pagan más. Serás un profesional mucho mejor valorado, mejor pagado y, además, muy difícilmente reemplazable.

9. Ser autodidacta me salvó

Yo sabía que mi destino estaba en otro lado y quería cambiar mi vida. Y eso ya se notaba porque, en mi tiempo libre, buscaba información por mi cuenta de cosas que me interesaban: creatividad, tendencias, sostenibilidad…

Esto fue clave. Ser autodidacta me salvó, porque me permitió empezar a diferenciarme de mis compañeros y generó oportunidades increíbles. Por ejemplo, gracias a un proyecto que yo, por propia voluntad, enfoqué hacia la sostenibilidad (algo que por aquel entonces, en 2019, previo a la pandemia, era poco común), sorprendí a mis profesores.

De una cosa llevó a la otra y acabé realizando un proyecto real con Volvo sobre ese tema que me apasionaba, y además gané un premio allí en Suecia. Y de esa oportunidad llegaron otras, como hacer un proyecto con IKEA, donde empecé a familiarizarme con técnicas para inspirarse en tendencias, analizar el mercado, entender comportamientos, etc.

También surgieron otros proyectos, como exponer en la Design Week de Estocolmo, algo que nunca me hubiera podido imaginar cuando yo estaba en mi pueblo reprimiendo mi personalidad. Todo esto salió de seguir mi curiosidad y formarme más allá de lo obligatorio.

10. Cuando casi repito el mismo error (y menos mal que no)

Quise ir un paso más allá, salir de Europa, y apliqué para una de las becas más difíciles que existen, que se llama Vulcanus. Consiste en trabajar como ingeniera en Tokio, Japón. Solo cuatro personas, de más de 1000 que aplican, consiguen llegar a la entrevista final. En mi caso, con la empresa Rakuten, que es como el Amazon de Asia. Es decir, menos del 1%.

Y ahí estuve yo. Pasé toda la burocracia, llegué hasta el final… y de esas cuatro personas, no me cogieron. No me cogieron y, menos mal. A día de hoy me alegro muchísimo, porque iba a cometer el mismo error de nuevo: meterme en un entorno completamente técnico, muy ingenieril, donde mi perfil transgresor se habría vuelto a ver reprimido.

A veces, que algo “salga mal” es lo mejor que te puede pasar si no está alineado con tu verdadero talento y tu propósito.

11. Descubrir el diseño estratégico y la innovación

Estando en Suecia empecé a descubrir nuevas formas de hacer diseño. Concretamente, un tipo de diseño que no había escuchado en España pero que estaba muy relacionado con el diseño industrial, solo que de una forma más amplia, más holística: el diseño estratégico y la innovación.

Dado que estaba en uno de los países más pioneros en educación en Europa y en el mundo, tenía acceso a más información que quizás en otros lugares. Entonces me puse a indagar en esta nueva profesión que parecía estar hecha para mí.

Y me di cuenta de que, en el fondo, era un concepto muy sencillo: utilizar la creatividad y las ideas de personas creativas, como podemos ser tú o yo, en entornos empresariales, organizaciones sociales o públicas, para abordar temas complejos donde innovar e ir un paso más allá es una necesidad.

Es decir, con nuestras ideas tratamos de que estas empresas y organizaciones sean competitivas. Algo muy importante en esta nueva era, dado que estamos en una constante incertidumbre llena de cambios.

12. Volver a España y salir de la “cueva del diseñador incomprendido”

Tras el rechazo en Tokio, la pandemia y otro intento de irme a Nueva York, me quedé en España “a dos velas”, donde empecé a tratar de buscar oportunidades laborales en este sector que por aquel entonces estaba en pañales, pero que hoy en día está completamente en auge.

Me acuerdo perfectamente del momento en el que empecé a salir de lo que yo llamo la cueva del diseñador incomprendido. Empecé a cambiar mi entorno, a conocer gente nueva, gente parecida a mí. Y me di cuenta de algo muy importante: cuando tienes el entorno adecuado, el valor se multiplica.

Empecé a moverme y pude poner de carne y hueso a mentores: diseñadores relevantes, emprendedores, gente que lo está petando gracias a sus ideas innovadoras y a su capacidad creativa. Y esto fue completamente determinante, porque contar con referentes y mentores a los que poder hacer preguntas de tú a tú te puede ahorrar muchísimo tiempo. Es una guía en tu propio proceso.

13. Invertir en mí: formación, primeros proyectos y salto a la innovación

La segunda cosa que hice fue empezar a invertir en mí y en lo que me interesaba. Hice un máster online de innovación social, cursos de diseño de servicios y emprendimiento, todo aquello que encontraba en español que estuviera lo más relacionado posible con este tema de diseño estratégico e innovación.

De hecho, esto me abrió la puerta a mi primera experiencia laboral en el sector, dentro de una consultora de innovación en mi ciudad, en un espacio increíble: un espacio de arte y tecnología. Además, hacíamos proyectos con empresas y organizaciones a nivel incluso internacional. Llegamos a plantear un proyecto con Google, también con centros de investigación pioneros. Fue una gran oportunidad donde empecé a ganar experiencia real.

Surgieron también otras oportunidades porque me atreví a emprender, a sacar adelante proyectos propios y de otras personas, presentarlos ante posibles inversionistas, defender ideas, prototipos, conceptos… Todo eso me fue dando tablas, seguridad y un perfil cada vez más estratégico.

Como soy una persona muy curiosa, posteriormente me moví al sector de investigación y terminé colaborando en el programa de la Unión Europea “Europa Creativa”, nada más y nada menos que en Milán, la cuna del diseño, y en un grupo de investigación pionero fundado por Ezio Manzini.

Y esto fue hace nada. Cuando estás conectado con tu talento, eres imparable. Además, estas habilidades estratégicas e innovadoras te permiten llegar mucho más lejos, diferenciarte y aportar muchísimo valor a cualquiera que te rodee, incluso a ti mismo, porque al final no son solo habilidades técnicas, son habilidades personales.

Pasé de ser una chica tímida a tener mucha seguridad en mí misma y en mis ideas. Y eso no vino de la noche a la mañana, vino de aplicar una serie de claves que ahora quiero compartir contigo.

14. Las 5 claves que me sacaron de la cárcel creativa en tiempo récord

Las cinco claves que me permitieron salir de esa cárcel creativa en tiempo récord (ya te digo que hace nada, dos o tres años, yo estaba en tu lugar) son estas:

14.1. Clave 1: Ser consciente y tomar la decisión de ser inconformista

Primero, ser consciente de la situación y tomar la decisión de ser inconformista. Volvemos a lo mismo: el punto en el que te encuentras hoy no determina para nada lo que puedes llegar a ser en el futuro. Pero si no eres consciente de que estás en un lugar que no encaja contigo, nunca vas a moverte de ahí.

Ser inconformista no es quejarse por quejarse, es decidir que vas a construir un futuro diferente, aunque tu entorno te diga que te conformes con “lo que hay”.

14.2. Clave 2: Cambiar de un entorno castrante a un entorno trampolín

La segunda clave fue cambiar de un entorno castrante a un entorno trampolín. Cuando estás en el entorno adecuado, el valor se multiplica. Si te rodeas de gente que odia su trabajo, que vive para el fin de semana, que no entiende la creatividad, es muy difícil que tú puedas crecer ahí.

En cambio, cuando estás con personas parecidas a ti, con mentores, con referentes, con gente que ya está donde tú quieres llegar, empiezas a ver que tu talento tiene un lugar en el mundo. Y eso cambia tu mentalidad y tus oportunidades.

14.3. Clave 3: Formarme de manera autodidacta

La tercera clave fue formarme de manera autodidacta. Si algo me generó oportunidades fue que nunca me conformé con lo que aprendía en la formación obligatoria. Lo que siempre te va a diferenciar es lo que aprendes fuera de ahí: los libros que lees por tu cuenta, los cursos que eliges, los proyectos personales que haces aunque nadie te los pida.

Ahí es donde se ve tu verdadera curiosidad y tu compromiso con tu talento.

14.4. Clave 4: Especializarme de forma transversal y difícil de reemplazar

La cuarta clave fue especializarme, pero de una manera transversal, vinculada directamente con mi talento creativo y que, por lo tanto, fuera difícil de reemplazar. Gracias a esto amplié mi abanico de opciones. Pasé de poder aspirar solo a puestos que llevaban el nombre “diseño industrial” a todo el abanico de opciones que engloba diseño e innovación: diseño de servicios, diseño estratégico, UX/UI, investigación, facilitación, innovación social…

Muchas veces nosotros mismos somos nuestros propios límites. Nadie me decía que me tuviera que quedar ahí, en lo puramente industrial, ni que eso fuera lo máximo a lo que yo podía aspirar. Fue algo que yo asumí sin cuestionarlo. Hasta que lo cuestioné.

14.5. Clave 5: Tener referentes y mentores de carne y hueso

La número cinco, y para mí la más importante, fue conocer a personas de carne y hueso que estaban en el punto en el que a mí me hubiera gustado estar. Es decir, tener referentes y mentores reales, no solo seguir cuentas en redes, sino poder hablar con ellos, preguntarles, ver sus procesos, entender sus decisiones.

Esas personas son capaces de guiarte por el camino correcto, evitándote mucho tiempo, e incluso dinero, en cometer los errores por los que ellos ya han pasado. Esa es la verdadera clave para hacerlo en tiempo récord, sin tener que ir dando palos de ciego durante años.

15. Cómo podría ser tu vida si eliges el camino estratégico

Imagínate levantarte todas las mañanas y dedicar ocho horas a un trabajo que sí te gusta. Desarrollarte profesionalmente, poder viajar porque al final simplemente dependes de tu laptop, estar aprendiendo constantemente, satisfacer tu curiosidad y tu creatividad.

Imagínate sentir que tus ideas tienen valor y aportan, que hay un impacto al otro lado, que estás en espacios y entornos similares a ti, internacionales, multidisciplinares, con gente diversa. Todo esto es lo que te puede dar esta profesión cuando la enfocas desde la estrategia y la creatividad, y no solo desde la ejecución técnica.

Ahora te pongo la otra cara de la moneda: ¿qué pasa si no lo haces? Porque al final estás asumiendo riesgos de los que muchas veces no somos conscientes.

Dedicar ocho horas a un trabajo es básicamente un tercio de tu tiempo. Y el otro tercio, por cierto, nos lo pasamos durmiendo. No tiene ningún sentido estar en un lugar en el que no te sientes feliz. Eso, a largo plazo, puede tener consecuencias devastadoras para tu salud mental y puede afectar al resto de tus relaciones, a tu energía, a tu forma de estar en el mundo.

Te aseguro que vale muchísimo la pena, porque no tiene precio levantarte todas las mañanas amando la vida que quieres.

16. Mi propósito: ayudarte a salir de la cárcel creativa

A pesar de que vivo muy atareada (lo has visto y cualquier persona que me conozca lo puede asegurar), tengo una gran motivación dentro de mí por ayudar a otros a desarrollar su talento creativo. Esa promesa que me hice de pequeña, de no volver a reprimir mi personalidad y ayudar a otros, la llevaré siempre. Ya es una cuestión de satisfacción personal.

Sé lo que se siente y qué mal se siente cuando tu entorno y el lugar en el que te encuentras no encajan y no puedes desarrollarte. Estás en la cárcel creativa. Y es que, además, hace nada yo estaba también en tu misma situación. Por lo que tú también puedes hacerlo, aunque empieces desde cero.

Recuerda: el punto en el que te encuentras hoy no determina para nada lo que puedas llegar a ser en el futuro.

17. Cómo puedes hacer tú este cambio (y hacerlo rápido)

Entonces, ya me conoces a mí, sabes el potencial que tiene todo lo que te he contado. Pero ahora te preguntarás: ¿cómo podría hacer yo para adquirir esos conocimientos y habilidades que me permitan conseguir un perfil más atractivo y hacer esa redirección de mi carrera? Y si te dijera que, además, puedes hacerlo en tiempo récord…

Ahora mismo no te puedo prometer que pueda ponerme uno a uno con cada uno de vosotros. Pero si eres una persona comprometida, con ganas y con tiempo (ojo, no hace falta que tengas grandes conocimientos ni experiencia en este mundo), voy a seleccionar a un grupo reducido, máximo 10 personas.

Para ello he creado una lista prioritaria y voy a seleccionar solo a los más comprometidos, a los que tienen más ganas. Con ellos voy a compartir toda mi metodología, toda mi experiencia, contactos y todo lo que sé, que traigo de diferentes países y entornos súper pioneros, para que tú puedas aprovechar esos conocimientos.

Por cierto, apuntarse en esta lista es completamente gratis. Y si lo haces ahora, te voy a dar tres pedazos de regalo.

18. Los 3 regalos que te llevas al entrar en la lista prioritaria

El primero es un PDF de alto valor con los 10 pasos para ganar tus primeros entre 1000 y 1500 € con tus ideas y también trucos para escalar a más. Además, en la página 8 tendrás el link directo a dos pedazos de masterclasses.

Una masterclass donde recojo diferentes casos de éxito a lo largo de toda la historia para que tengas muy claro en qué consiste esto y te desvelo cómo esta habilidad y esta profesión, en el fondo, no es algo nuevo. Ahora mismo está siendo el boom, sobre todo en España, pero siempre ha existido y, además, se puede aplicar a diferentes sectores. Por eso es tan valiosa.

El segundo regalazo es una hoja de ruta con las fases de la metodología de diseño de futuros, para que la puedas seguir paso a paso, además aplicada a un ejemplo muy sencillo de entender. Y en ese proceso he aplicado algo extra y único, que es utilizar la ayuda de la inteligencia artificial para potenciar todavía más tu capacidad creativa.

Por cierto, solo vas a tener 10 minutos para poder apuntarte a la lista prioritaria. Recuerda que solo cuento con gente decidida y con ganas.

19. Cierre: ¿ejecutor o estratégico?

Así que aquí es donde estás ahora mismo: frente a una elección. Puedes seguir el camino del ejecutor, quedarte en un perfil fácilmente reemplazable, en un entorno que no encaja contigo, acumulando frustración y apagando poco a poco tu talento creativo.

O puedes empezar a construir el camino estratégico: ser consciente, ser inconformista, cambiar de entorno, formarte de manera autodidacta, especializarte de forma transversal y rodearte de referentes y mentores que te acompañen en el proceso.

Nos vemos dentro. No dejes de crear. Y tú, ¿qué camino eliges? ¿El ejecutor o el estratégico?

Irene Ramos Lapesa

Diseñadora Industrial & Estratega

Ayudo a creativos a transformar su pasión en una carrera rentable. Con más de 10 años en la industria, comparto mis aprendizajes para que tú también puedas vivir del diseño.

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5 PASOS para CAMBIAR TU FUTURO CREATIVO 🚀

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Hoy te voy a contar cuál es el secreto que me hizo acelerar mi carrera en tiempo récord y encontrar mi camino y mi lugar en el mundo del diseño y la innovación. Pasé de vivir en un pueblo, en una familia muy humilde, incomprendida, casi sin saber qué era el diseño, a ganar premios, tener unos cuantos diseños en el mercado, trabajar con instituciones de referencia a nivel internacional y, lo más importante, vivir de mi pasión, de lo que realmente me gusta, con tan solo 20‑25 años.

Si superas mi edad, esto te interesa aún más, porque lo que te voy a contar no va de la edad que tengas, sino de las decisiones que tomas, del entorno en el que te mueves y de cómo utilizas tu talento creativo para construir un futuro diferente.

1. Quién soy y desde dónde te hablo

Antes de comenzar, déjame presentarme. Soy Irene Ramos, premio a la Mujer Emprendedora del Año con tan solo 24 años, conferenciante internacional y licenciada en Ingeniería de Diseño Industrial tanto en España como en Suecia. Estoy especializada en service design y strategic design, y actualmente trabajo como investigadora en temas de sostenibilidad e innovación social entre España y el Politécnico de Milán.

También soy la fundadora de Colas de Ideas, que es todo un movimiento revolucionario en redes sociales para dar a conocer el mundo del diseño y hacer que personas como tú adquieran los conocimientos necesarios de esta profesión, y además actualizados. Colas de Ideas se ha posicionado como el canal líder de diseño industrial y creatividad en YouTube, donde contamos con más de 1 millón y medio de visitas, 40.000 mentes inquietas que ya forman parte de esta comunidad y una academia con 300 alumnos.

Una de las cosas que más me gusta de ser diseñadora es la libertad de poder viajar, de no tener que estar fija en un lugar, sino que lo único que necesito es mi laptop. Vivo en España, pero he vivido en diferentes países: Italia, Suecia… y he viajado por todo el mundo. Esto es un privilegio que pocos tienen y que, si eres diseñador o diseñadora, es algo que puedes conseguir.

Además, vivir de mis ideas y de mi creatividad era un sueño para mí. Hoy en día puedo decir que me dedico al 100% a ello, y además con propósito y en proyectos de impacto social. Pero esto no siempre fue así.

2. Mi inicio: frustración, pueblo y cárcel creativa

2.1. Estudiando algo que no me gustaba

De hecho, esta soy yo hace 7 años, estudiando algo que no me gustaba y con muchísima frustración. Me sentía muy incomprendida en un entorno como es un pueblo, donde realmente nadie sabía lo que era el diseño. Además, tenía como que reprimir mi personalidad, porque al final yo era una persona muy curiosa, quizás hacía demasiadas preguntas, me interesaban cosas que a mi alrededor nadie entendía ni valoraba.

Como vengo de una familia humilde, siempre tuve que esforzarme mucho por tener buenas notas y conseguir becas para forjarme un futuro mejor. Y realmente todo esto molestaba. Ya sabemos cómo es la gente en esas edades: si destacas por algo diferente, si haces preguntas, si eres curioso, muchas veces no encajas y se te hace sentir mal por ello.

2.2. La promesa que me hice a mí misma

En ese momento, sintiéndome así, me hice una promesa muy clara: si conseguía salir de ahí, nunca más iba a reprimir mi personalidad. La iba a llevar por bandera. Y además, iba a ayudar a otros que estuvieran en un lugar parecido al mío, sintiéndose igual de incomprendidos y atrapados en una especie de cárcel creativa.

Siempre soñé con dedicarme al diseño y que fuera mi estilo de vida, pero mis padres no se podían permitir unos grandes estudios. Como mucho, universidad pública, y tenía que ser en el lugar más cercano, la ciudad de al lado. Y lo único que había ahí relacionado con diseño era la carrera de Ingeniería de Diseño Industrial.

Por aquel entonces lo pasé muy mal, porque sí, aprendía matemáticas y cosas técnicas, pero sentía que había algo más que no estaba apareciendo en ese plan de estudios. Yo intuía que el diseño era mucho más que eso, pero no tenía ni el lenguaje ni las referencias para explicarlo.

3. El choque con el mercado laboral

3.1. Mi primera entrevista y el punto de inflexión

Después de terminar todos mis estudios y de pasar cuatro años allí, cuando me enfrenté al mercado laboral y a la primera entrevista de trabajo, fue en una empresa industrial que buscaba diseñadores industriales mecánicos para realizar tareas de oficina técnica, planos, temas muy de ejecución.

Y claro, esto para mí fue un punto de inflexión en mi vida. Pensé: “¿De verdad, después de todo el esfuerzo, esto es lo mejor a lo que puedo aspirar? ¿Dedicar todos los días de mi vida a estar en una oficina, amargada, con tareas monótonas y aburridas, en un entorno donde no siento que pueda explotar mi creatividad?”

Eso, para una persona creativa, puede llegar a ser un infierno. Era como volver a repetir la historia de cuando era pequeña: un entorno que no encaja contigo, donde tu talento y tu necesidad creativa vuelven a estar reprimidos.

3.2. La presión de aceptar “lo que hay”

Pero claro, era trabajo. ¿Cómo iba a rechazarlo? Al final, las cosas “están muy mal”, o eso es lo que escuchaba a mi alrededor. Y resulta que las personas que escuchaba decir eso estaban en la misma posición: en un trabajo aburrido que odiaban, esperando ansiosos a que llegara el fin de semana para poder desconectar de una vida que no les llenaba.

Probablemente esto a ti también te esté pasando, y por eso estás viendo este contenido. Estás sintiendo que hay algo que no encaja, que tu trabajo no refleja tu talento real, pero a la vez tienes miedo de soltarlo porque es “lo que hay”.

En ese momento, algo en mí hizo clic. Me puse manos a la obra para cambiar el destino de mi vida. Y de ahí sale todo lo que te quiero compartir hoy.

4. Una lección clave: el punto en el que estás hoy no te define

Hay algo que me quedó muy claro y que es un aprendizaje que me llevo para toda la vida: el punto en el que te encuentras hoy no determina para nada lo que puedas llegar a ser en el futuro. Puede condicionarte, sí, pero no te define. No es tu destino final.

Hay una clave que todavía no te he contado y que me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho a mí. De hecho, tú lo sabes, lo que pasa es que todavía no le has dado nombre. Pero mejor te lo explico de forma clara, porque aquí es donde empieza a cambiar todo.

5. Dos tipos de perfiles creativos: ejecutor vs transgresor

5.1. El espectro creativo en diseño e innovación

En este mundo del diseño y la innovación, en el que probablemente tú estás dentro o quieres entrar, te habrás dado cuenta de que hay diferentes perfiles. Hay gente a la que le encanta todo lo técnico, que es muy ejecutora, muy de “hacer”. Y luego hay otra gente que es mucho más de ideas, de imaginar, incluso con perfiles transgresores o visionarios.

Aquí hay todo un espectro, pero reduciéndolo mucho, digamos que hay dos grandes tipos de perfiles creativos:

Por un lado, el perfil más ejecutor, más técnico, más centrado en la parte de producir, dibujar, modelar, hacer planos, maquetas, renders… Y por otro lado, el perfil más transgresor, más estratégico, más de imaginar futuros, conceptos, ideas que van más allá de lo evidente.

5.2. Cuando eres transgresor en un mundo de ejecutores

Si eres de un perfil transgresor, lo que va a ocurrir es que te vas a encontrar con una barrera muy fuerte. Te va a dar la sensación de que no hay salidas, de que todo es más de lo mismo. Vas a sentir aburrimiento, vas a sentir que no puedes desarrollarte, que estás metido en tareas que no aprovechan tu sensibilidad ni tu capacidad de imaginar cosas nuevas.

Es decir, tienes la suerte de haber nacido con un gran talento creativo, una gran sensibilidad imaginativa, incluso sensibilidad hacia las personas, hacia cómo se sienten, cómo usan las cosas. Y el resultado es que trabajas como un ejecutor frustrado. Te sientes estancado, insatisfecho, sientes que estás perdiendo tu tiempo y, por supuesto, tu talento.

Si eres transgresor, esto es un gran problema. Pero incluso si eres ejecutor, tengo una mala noticia para ti: eres reemplazable. ¿Qué valor va a tener tu trabajo si en dos segundos una máquina o una inteligencia artificial lo puede hacer por ti y con la misma calidad?

Todo lo que sea puramente ejecutor, puramente técnico, puramente repetitivo, va a ser cada vez más fácil de automatizar. Y ahí es donde entra la importancia de desarrollar un perfil creativo estratégico, difícil de sustituir.

6. Los tres escenarios en los que puedes estar

Refiriéndome específicamente a ti, probablemente estés en uno de estos tres escenarios que yo he identificado, tanto por mi experiencia como por lo que veo en mi comunidad.

6.1. Escenario A: el ideal (pero muy poco común)

El escenario A es el mejor, el ideal. Es por el que yo pasé porque, de alguna manera, esquivé ciertas cosas. Yo descubrí el diseño industrial a tiempo, encajaba con mi personalidad creativa, pasé por la educación formal y luego llegué al mercado laboral y ahí conseguí encontrar un camino y vivir de mi pasión.

Esto solo le pasa quizás al 1%. Mira a tu alrededor: ¿cuántas personas están realmente viviendo de su pasión creativa, en un entorno que encaja con su forma de ser, con un trabajo que aman? No es nada común. Pero que no sea común no quiere decir que sea normal ni que esté bien que sea así.

6.2. Escenario B: te formaste bien, pero estás estancado como ejecutor

El segundo escenario es muy frecuente. Quizás descubriste el diseño a tiempo, pasaste por los estudios formales adecuados, pero luego llegas al mercado laboral y la oportunidad con la que te encuentras es ejecutora: hacer planos, modelar, producir, repetir tareas, sin espacio real para la estrategia o la visión.

Esto le pasa más o menos a ese 40% que ha pasado por el camino “oficial” y se ha quedado aquí, estancado. Tú estás aquí, con tu talento creativo, pero estás en el lugar incorrecto. Y por eso sientes toda esa frustración, esa sensación de estar desaprovechando tu potencial.

Esto tiene consecuencias: te espera un futuro que no es nada próspero a nivel creativo, puede tener efectos perjudiciales en tu salud mental, en tu motivación, en tus relaciones. Es como vivir en una cárcel creativa con la puerta medio abierta, pero sin atreverte a salir.

6.3. Escenario C: inicio infeliz y descubrimiento tardío del diseño

Luego está el tercer escenario, que yo he llamado “inicio infeliz”. Son esas personas que encontraron el diseño tarde, que quizás estudiaron otra cosa o no estudiaron nada relacionado con diseño, que han trabajado en otros sectores y que ha sido ahora, a los 30 o 40, cuando se han dado cuenta de que el diseño es lo suyo y es lo que de verdad les gustaría estar haciendo.

Están en un grado mayor de madurez y eso hace que sepan perfectamente que no están en el lugar correcto y dónde quieren ir. No es un capricho tonto, es una necesidad real de redirigir su vida profesional hacia algo que tenga más sentido para ellos.

De la misma manera, normalmente están en trabajos que no les aportan suficiente satisfacción económica, que a largo plazo pueden ser reemplazables o que directamente no les gustan absolutamente nada. Y ahí es donde aparece la pregunta clave.

7. Qué hizo que mi camino fuera A y no B o C

La pregunta del millón es: ¿qué es lo que ha hecho que mi camino sea el A y no el B o el C? ¿Qué marcó la diferencia para que yo pudiera escapar de esa cárcel creativa y construir una carrera alineada con mi talento?

Aquí hay dos aprendizajes muy importantes.

El primero es que fui consciente. Esa es la gran diferencia. Ese es el primer paso, y el primer paso es el más importante. Porque quizás no te lleva directamente a donde quieres estar, pero te saca de donde estás ahora. Y eso ya lo cambia todo.

El segundo aprendizaje es que fui inconformista. Me prometí construir el futuro que me merecía. Y esto tiene que ver simplemente con tomar la decisión, una vez que eres consciente, de elegir lo que es mejor para ti, aunque implique incomodidad, aunque no sea el camino típico.

Te aseguro que vale muchísimo la pena, porque no tiene precio levantarte todas las mañanas amando la vida que quieres. No es una frase bonita: es una sensación real de coherencia entre quién eres y lo que haces cada día.

8. Mi huida hacia delante: máster, becas y primeras decisiones

8.1. El máster en Suecia: una vía de escape (con trampa)

Así que rechacé la realidad que me estaban vendiendo y, a lo largo de estos años, me puse a probar diferentes oportunidades y trabajos, buscando mi camino. Gracias a mis buenas notas conseguí una beca para irme a estudiar un máster a Suecia y esto fue una vía de escape.

Esperaba, como mucha gente hace, que hacer un máster me iba a permitir tener mayor orientación en mi camino laboral y que me prepararía para mejores puestos. Sin embargo, a pesar de que te puedes gastar fortunas en un máster (por ejemplo, el que hice yo tiene un valor de 30.000 €, que es una barbaridad), en el fondo nadie te garantiza ningún resultado. Y, por supuesto, tampoco orientación real sobre qué camino tomar.

Suele ser una extensión de lo que aprendes en la universidad. Y si tienes suerte, puede llegar a ser útil para especializarte en un área concreta. Pero, ¿cómo vas a especializarte si ni siquiera sabes lo que quieres? Esa decisión puede ser completamente equivocada. De hecho, mucha gente acaba estudiando un máster genérico por este miedo, y eso mismo hice yo.

Incluso con el máster, seguía teniendo un perfil técnico y reemplazable, porque nada me diferenciaba de los demás. Aunque aprendí conocimientos valiosos, eran sobre todo manuales: sketching, habilidades de diseño gráfico, 3D, maquetas… cosas que cada vez estarán más obsoletas por las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

8.2. La realidad del mercado: lo que de verdad se está demandando

De hecho, el Foro Económico Mundial redactó un informe en el que comunicaba que la creatividad y la innovación son las habilidades clave que marcarán el futuro y las más demandadas por las empresas. Está claro que estamos viviendo un momento de crisis, de transformación, y que hay una gran tendencia en esta dirección que te cuento.

Además, te lo puedo demostrar con cosas que tú mismo habrás observado: el auge de nuevas profesiones que tienden hacia los intangibles, hacia las ideas, hacia la conceptualización y la estrategia. Por ejemplo, el diseño de servicios, el diseño estratégico, el diseño UX/UI, la facilitación, la investigación…

También lo ves en estudios de diseño industrial que se venden desde una perspectiva estratégica y creativa, porque los clientes no compran “diseño” a secas: compran estrategia, resultados, negocio. Por eso, por ejemplo, bancos como BBVA están invirtiendo un montón de dinero en buscar precisamente profesionales de diseño UX/UI, servicios, investigación, y además formándolos internamente.

Las empresas se han dado cuenta de que el verdadero talento no es el talento técnico, sino el talento creativo. Y eso es muy difícil encontrarlo en una persona y, además, es muy difícil de reemplazar.

¿Qué pasa cuando estás en una empresa donde eres difícil de reemplazar y además eres capaz de generarle más beneficio económico o mejores resultados a esa organización? Pues que, en consecuencia, te pagan más. Serás un profesional mucho mejor valorado, mejor pagado y, además, muy difícilmente reemplazable.

9. Ser autodidacta me salvó

Yo sabía que mi destino estaba en otro lado y quería cambiar mi vida. Y eso ya se notaba porque, en mi tiempo libre, buscaba información por mi cuenta de cosas que me interesaban: creatividad, tendencias, sostenibilidad…

Esto fue clave. Ser autodidacta me salvó, porque me permitió empezar a diferenciarme de mis compañeros y generó oportunidades increíbles. Por ejemplo, gracias a un proyecto que yo, por propia voluntad, enfoqué hacia la sostenibilidad (algo que por aquel entonces, en 2019, previo a la pandemia, era poco común), sorprendí a mis profesores.

De una cosa llevó a la otra y acabé realizando un proyecto real con Volvo sobre ese tema que me apasionaba, y además gané un premio allí en Suecia. Y de esa oportunidad llegaron otras, como hacer un proyecto con IKEA, donde empecé a familiarizarme con técnicas para inspirarse en tendencias, analizar el mercado, entender comportamientos, etc.

También surgieron otros proyectos, como exponer en la Design Week de Estocolmo, algo que nunca me hubiera podido imaginar cuando yo estaba en mi pueblo reprimiendo mi personalidad. Todo esto salió de seguir mi curiosidad y formarme más allá de lo obligatorio.

10. Cuando casi repito el mismo error (y menos mal que no)

Quise ir un paso más allá, salir de Europa, y apliqué para una de las becas más difíciles que existen, que se llama Vulcanus. Consiste en trabajar como ingeniera en Tokio, Japón. Solo cuatro personas, de más de 1000 que aplican, consiguen llegar a la entrevista final. En mi caso, con la empresa Rakuten, que es como el Amazon de Asia. Es decir, menos del 1%.

Y ahí estuve yo. Pasé toda la burocracia, llegué hasta el final… y de esas cuatro personas, no me cogieron. No me cogieron y, menos mal. A día de hoy me alegro muchísimo, porque iba a cometer el mismo error de nuevo: meterme en un entorno completamente técnico, muy ingenieril, donde mi perfil transgresor se habría vuelto a ver reprimido.

A veces, que algo “salga mal” es lo mejor que te puede pasar si no está alineado con tu verdadero talento y tu propósito.

11. Descubrir el diseño estratégico y la innovación

Estando en Suecia empecé a descubrir nuevas formas de hacer diseño. Concretamente, un tipo de diseño que no había escuchado en España pero que estaba muy relacionado con el diseño industrial, solo que de una forma más amplia, más holística: el diseño estratégico y la innovación.

Dado que estaba en uno de los países más pioneros en educación en Europa y en el mundo, tenía acceso a más información que quizás en otros lugares. Entonces me puse a indagar en esta nueva profesión que parecía estar hecha para mí.

Y me di cuenta de que, en el fondo, era un concepto muy sencillo: utilizar la creatividad y las ideas de personas creativas, como podemos ser tú o yo, en entornos empresariales, organizaciones sociales o públicas, para abordar temas complejos donde innovar e ir un paso más allá es una necesidad.

Es decir, con nuestras ideas tratamos de que estas empresas y organizaciones sean competitivas. Algo muy importante en esta nueva era, dado que estamos en una constante incertidumbre llena de cambios.

12. Volver a España y salir de la “cueva del diseñador incomprendido”

Tras el rechazo en Tokio, la pandemia y otro intento de irme a Nueva York, me quedé en España “a dos velas”, donde empecé a tratar de buscar oportunidades laborales en este sector que por aquel entonces estaba en pañales, pero que hoy en día está completamente en auge.

Me acuerdo perfectamente del momento en el que empecé a salir de lo que yo llamo la cueva del diseñador incomprendido. Empecé a cambiar mi entorno, a conocer gente nueva, gente parecida a mí. Y me di cuenta de algo muy importante: cuando tienes el entorno adecuado, el valor se multiplica.

Empecé a moverme y pude poner de carne y hueso a mentores: diseñadores relevantes, emprendedores, gente que lo está petando gracias a sus ideas innovadoras y a su capacidad creativa. Y esto fue completamente determinante, porque contar con referentes y mentores a los que poder hacer preguntas de tú a tú te puede ahorrar muchísimo tiempo. Es una guía en tu propio proceso.

13. Invertir en mí: formación, primeros proyectos y salto a la innovación

La segunda cosa que hice fue empezar a invertir en mí y en lo que me interesaba. Hice un máster online de innovación social, cursos de diseño de servicios y emprendimiento, todo aquello que encontraba en español que estuviera lo más relacionado posible con este tema de diseño estratégico e innovación.

De hecho, esto me abrió la puerta a mi primera experiencia laboral en el sector, dentro de una consultora de innovación en mi ciudad, en un espacio increíble: un espacio de arte y tecnología. Además, hacíamos proyectos con empresas y organizaciones a nivel incluso internacional. Llegamos a plantear un proyecto con Google, también con centros de investigación pioneros. Fue una gran oportunidad donde empecé a ganar experiencia real.

Surgieron también otras oportunidades porque me atreví a emprender, a sacar adelante proyectos propios y de otras personas, presentarlos ante posibles inversionistas, defender ideas, prototipos, conceptos… Todo eso me fue dando tablas, seguridad y un perfil cada vez más estratégico.

Como soy una persona muy curiosa, posteriormente me moví al sector de investigación y terminé colaborando en el programa de la Unión Europea “Europa Creativa”, nada más y nada menos que en Milán, la cuna del diseño, y en un grupo de investigación pionero fundado por Ezio Manzini.

Y esto fue hace nada. Cuando estás conectado con tu talento, eres imparable. Además, estas habilidades estratégicas e innovadoras te permiten llegar mucho más lejos, diferenciarte y aportar muchísimo valor a cualquiera que te rodee, incluso a ti mismo, porque al final no son solo habilidades técnicas, son habilidades personales.

Pasé de ser una chica tímida a tener mucha seguridad en mí misma y en mis ideas. Y eso no vino de la noche a la mañana, vino de aplicar una serie de claves que ahora quiero compartir contigo.

14. Las 5 claves que me sacaron de la cárcel creativa en tiempo récord

Las cinco claves que me permitieron salir de esa cárcel creativa en tiempo récord (ya te digo que hace nada, dos o tres años, yo estaba en tu lugar) son estas:

14.1. Clave 1: Ser consciente y tomar la decisión de ser inconformista

Primero, ser consciente de la situación y tomar la decisión de ser inconformista. Volvemos a lo mismo: el punto en el que te encuentras hoy no determina para nada lo que puedes llegar a ser en el futuro. Pero si no eres consciente de que estás en un lugar que no encaja contigo, nunca vas a moverte de ahí.

Ser inconformista no es quejarse por quejarse, es decidir que vas a construir un futuro diferente, aunque tu entorno te diga que te conformes con “lo que hay”.

14.2. Clave 2: Cambiar de un entorno castrante a un entorno trampolín

La segunda clave fue cambiar de un entorno castrante a un entorno trampolín. Cuando estás en el entorno adecuado, el valor se multiplica. Si te rodeas de gente que odia su trabajo, que vive para el fin de semana, que no entiende la creatividad, es muy difícil que tú puedas crecer ahí.

En cambio, cuando estás con personas parecidas a ti, con mentores, con referentes, con gente que ya está donde tú quieres llegar, empiezas a ver que tu talento tiene un lugar en el mundo. Y eso cambia tu mentalidad y tus oportunidades.

14.3. Clave 3: Formarme de manera autodidacta

La tercera clave fue formarme de manera autodidacta. Si algo me generó oportunidades fue que nunca me conformé con lo que aprendía en la formación obligatoria. Lo que siempre te va a diferenciar es lo que aprendes fuera de ahí: los libros que lees por tu cuenta, los cursos que eliges, los proyectos personales que haces aunque nadie te los pida.

Ahí es donde se ve tu verdadera curiosidad y tu compromiso con tu talento.

14.4. Clave 4: Especializarme de forma transversal y difícil de reemplazar

La cuarta clave fue especializarme, pero de una manera transversal, vinculada directamente con mi talento creativo y que, por lo tanto, fuera difícil de reemplazar. Gracias a esto amplié mi abanico de opciones. Pasé de poder aspirar solo a puestos que llevaban el nombre “diseño industrial” a todo el abanico de opciones que engloba diseño e innovación: diseño de servicios, diseño estratégico, UX/UI, investigación, facilitación, innovación social…

Muchas veces nosotros mismos somos nuestros propios límites. Nadie me decía que me tuviera que quedar ahí, en lo puramente industrial, ni que eso fuera lo máximo a lo que yo podía aspirar. Fue algo que yo asumí sin cuestionarlo. Hasta que lo cuestioné.

14.5. Clave 5: Tener referentes y mentores de carne y hueso

La número cinco, y para mí la más importante, fue conocer a personas de carne y hueso que estaban en el punto en el que a mí me hubiera gustado estar. Es decir, tener referentes y mentores reales, no solo seguir cuentas en redes, sino poder hablar con ellos, preguntarles, ver sus procesos, entender sus decisiones.

Esas personas son capaces de guiarte por el camino correcto, evitándote mucho tiempo, e incluso dinero, en cometer los errores por los que ellos ya han pasado. Esa es la verdadera clave para hacerlo en tiempo récord, sin tener que ir dando palos de ciego durante años.

15. Cómo podría ser tu vida si eliges el camino estratégico

Imagínate levantarte todas las mañanas y dedicar ocho horas a un trabajo que sí te gusta. Desarrollarte profesionalmente, poder viajar porque al final simplemente dependes de tu laptop, estar aprendiendo constantemente, satisfacer tu curiosidad y tu creatividad.

Imagínate sentir que tus ideas tienen valor y aportan, que hay un impacto al otro lado, que estás en espacios y entornos similares a ti, internacionales, multidisciplinares, con gente diversa. Todo esto es lo que te puede dar esta profesión cuando la enfocas desde la estrategia y la creatividad, y no solo desde la ejecución técnica.

Ahora te pongo la otra cara de la moneda: ¿qué pasa si no lo haces? Porque al final estás asumiendo riesgos de los que muchas veces no somos conscientes.

Dedicar ocho horas a un trabajo es básicamente un tercio de tu tiempo. Y el otro tercio, por cierto, nos lo pasamos durmiendo. No tiene ningún sentido estar en un lugar en el que no te sientes feliz. Eso, a largo plazo, puede tener consecuencias devastadoras para tu salud mental y puede afectar al resto de tus relaciones, a tu energía, a tu forma de estar en el mundo.

Te aseguro que vale muchísimo la pena, porque no tiene precio levantarte todas las mañanas amando la vida que quieres.

16. Mi propósito: ayudarte a salir de la cárcel creativa

A pesar de que vivo muy atareada (lo has visto y cualquier persona que me conozca lo puede asegurar), tengo una gran motivación dentro de mí por ayudar a otros a desarrollar su talento creativo. Esa promesa que me hice de pequeña, de no volver a reprimir mi personalidad y ayudar a otros, la llevaré siempre. Ya es una cuestión de satisfacción personal.

Sé lo que se siente y qué mal se siente cuando tu entorno y el lugar en el que te encuentras no encajan y no puedes desarrollarte. Estás en la cárcel creativa. Y es que, además, hace nada yo estaba también en tu misma situación. Por lo que tú también puedes hacerlo, aunque empieces desde cero.

Recuerda: el punto en el que te encuentras hoy no determina para nada lo que puedas llegar a ser en el futuro.

17. Cómo puedes hacer tú este cambio (y hacerlo rápido)

Entonces, ya me conoces a mí, sabes el potencial que tiene todo lo que te he contado. Pero ahora te preguntarás: ¿cómo podría hacer yo para adquirir esos conocimientos y habilidades que me permitan conseguir un perfil más atractivo y hacer esa redirección de mi carrera? Y si te dijera que, además, puedes hacerlo en tiempo récord…

Ahora mismo no te puedo prometer que pueda ponerme uno a uno con cada uno de vosotros. Pero si eres una persona comprometida, con ganas y con tiempo (ojo, no hace falta que tengas grandes conocimientos ni experiencia en este mundo), voy a seleccionar a un grupo reducido, máximo 10 personas.

Para ello he creado una lista prioritaria y voy a seleccionar solo a los más comprometidos, a los que tienen más ganas. Con ellos voy a compartir toda mi metodología, toda mi experiencia, contactos y todo lo que sé, que traigo de diferentes países y entornos súper pioneros, para que tú puedas aprovechar esos conocimientos.

Por cierto, apuntarse en esta lista es completamente gratis. Y si lo haces ahora, te voy a dar tres pedazos de regalo.

18. Los 3 regalos que te llevas al entrar en la lista prioritaria

El primero es un PDF de alto valor con los 10 pasos para ganar tus primeros entre 1000 y 1500 € con tus ideas y también trucos para escalar a más. Además, en la página 8 tendrás el link directo a dos pedazos de masterclasses.

Una masterclass donde recojo diferentes casos de éxito a lo largo de toda la historia para que tengas muy claro en qué consiste esto y te desvelo cómo esta habilidad y esta profesión, en el fondo, no es algo nuevo. Ahora mismo está siendo el boom, sobre todo en España, pero siempre ha existido y, además, se puede aplicar a diferentes sectores. Por eso es tan valiosa.

El segundo regalazo es una hoja de ruta con las fases de la metodología de diseño de futuros, para que la puedas seguir paso a paso, además aplicada a un ejemplo muy sencillo de entender. Y en ese proceso he aplicado algo extra y único, que es utilizar la ayuda de la inteligencia artificial para potenciar todavía más tu capacidad creativa.

Por cierto, solo vas a tener 10 minutos para poder apuntarte a la lista prioritaria. Recuerda que solo cuento con gente decidida y con ganas.

19. Cierre: ¿ejecutor o estratégico?

Así que aquí es donde estás ahora mismo: frente a una elección. Puedes seguir el camino del ejecutor, quedarte en un perfil fácilmente reemplazable, en un entorno que no encaja contigo, acumulando frustración y apagando poco a poco tu talento creativo.

O puedes empezar a construir el camino estratégico: ser consciente, ser inconformista, cambiar de entorno, formarte de manera autodidacta, especializarte de forma transversal y rodearte de referentes y mentores que te acompañen en el proceso.

Nos vemos dentro. No dejes de crear. Y tú, ¿qué camino eliges? ¿El ejecutor o el estratégico?

Irene Ramos Lapesa

Diseñadora Industrial & Estratega

Ayudo a creativos a transformar su pasión en una carrera rentable. Con más de 10 años en la industria, comparto mis aprendizajes para que tú también puedas vivir del diseño.

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