Design Week Holdanda | Tendencias de Diseño Industrial 2026 (11/12)
Que comience el capítulo 12. En este artículo te llevo conmigo al último destino de este safari de tendencias: Holanda. Culminamos aquí un viaje muy intenso por distintas ciudades y semanas del diseño, y lo hacemos a lo grande, en uno de los países más punteros del mundo en diseño, innovación, pensamiento crítico y futuro de la profesión. Te voy a contar cómo viví la Dutch Design Week, qué tipo de proyectos me encontré, qué me hizo reflexionar sobre el futuro del diseño industrial y por qué esta experiencia me hizo sentir que estaba viajando a otra galaxia en cuanto a cómo se entiende el diseño.
1. El cierre del safari de tendencias en Holanda
Culminamos este safari de tendencias con el último capítulo en nada más y nada menos que Holanda. No se me ocurre mejor lugar para terminar este viaje y hacerlo a lo grande, de la manera más internacional posible y estando literalmente en el foco del futuro del diseño.
Holanda hoy en día es uno de los países que más están siendo punteros en el diseño. Es un país que lleva muchos años marcando el camino en metodologías, en pensamiento y en forma de entender la disciplina. Aquí se desarrollaron, por ejemplo, algunas de las primeras metodologías de ecodiseño, como la rueda del ecodiseño, de la que tengo un vídeo específico en el canal que te dejo por aquí si quieres profundizar más en ese tema.
También es uno de los primeros países que empezó a hablar de, y que acuñó el nombre de, diseño especulativo. Esta nueva rama del diseño mira hacia el futuro, hace crítica, y cambia respuestas por preguntas. Es un enfoque que no solo intenta resolver problemas inmediatos, sino que se atreve a cuestionar los escenarios que estamos construyendo como sociedad y qué implicaciones tienen las decisiones que tomamos hoy.
2. Dutch Design Week en Eindhoven: una ciudad nacida del diseño
En este capítulo visitamos la Dutch Design Week, que es la semana del diseño principal en Holanda. Es uno de los eventos más importantes del mundo en cuanto a diseño e innovación, y se celebra en una ciudad superespecial: Eindhoven (que en la transcripción suena como “Joven”).
Eindhoven es una de las pocas ciudades que podría decir que literalmente nació por una empresa innovadora: Philips. Philips es una de las empresas que desde sus inicios ha apostado por la innovación, la tecnología y el diseño. A partir de esta empresa se generó a su alrededor toda una ciudad que, desde siempre, en su ADN, ha estado vinculada con lo último, con las tendencias en todo lo que tiene que ver con diseño e innovación.
Cuando caminas por Eindhoven durante la Dutch Design Week se nota muchísimo este vínculo. La ciudad entera respira diseño. Por ahí al fondo, por ejemplo, se ve el “bosco vertical”, muy parecido al de Milán, un edificio que recibió un premio por ser uno de los edificios más sostenibles del mundo, con un montón de especies vegetales para mejorar la biodiversidad. Esa mezcla entre arquitectura, sostenibilidad y diseño hace que la experiencia sea muy inmersiva, casi como si la ciudad fuera una exposición continua.
Así que, como te puedes imaginar, no se me ocurre mejor lugar para cerrar este safari de tendencias y rematar todas las reflexiones sobre hacia dónde va el diseño y qué se viene para los próximos años.
3. Mucho diseño especulativo y mezcla entre biológico, artificial y tecnológico
En este vídeo, y en esta visita a la Dutch Design Week, se ve muchísimo diseño especulativo. Es una de las grandes características de la escena holandesa: proyectos que miran hacia el futuro, que no solo plantean soluciones, sino que te lanzan preguntas incómodas y necesarias. Son diseños que a menudo funcionan como crítica a sistemas actuales, a decisiones políticas, a modelos económicos o a nuestra relación con la tecnología y el planeta.
También vi una mezcla constante entre lo biológico y lo artificial, entre lo natural y lo tecnológico. Había instalaciones en las que se combinaban materiales vivos, como plantas, hongos o biomateriales, con sistemas digitales, realidad aumentada, sensores o impresión 3D. Esa fusión crea piezas que no encajan del todo en una categoría clásica de producto, arte u objeto funcional, y precisamente ahí está lo interesante: en esa frontera difusa donde se abre la posibilidad de repensar qué es un producto y qué es un sistema de diseño.
Y todo esto con una mirada muy fuerte hacia el impacto social. Para mí, este es también el resumen de todo lo que hemos visto a lo largo de este safari de tendencias: una preocupación real por el medio ambiente, las problemáticas sociales, las estructuras de poder y las consecuencias que tiene el diseño en la vida de las personas. No es un diseño que se quede en lo estético ni en lo superficial, sino que se posiciona, opina y hace crítica.
3.1. Un cierre que no es del todo final
Aunque este sea el último capítulo grabado del safari, en realidad no es el final de todo. El colofón final, la guinda del pastel, va a ser próximamente un directo en vivo que vamos a hacer para resumir toda esta experiencia y compartir contigo las conclusiones que sacamos en cuanto a las tendencias que se vienen en este 2026, especialmente en el campo del diseño industrial y la innovación.
En ese directo online de Cambio de Idea, que haremos aquí en el canal de YouTube, vas a ver un montón de referencias y casos de tendencias en este campo del diseño y la innovación. Será el espacio donde conectar todo lo que hemos visto en ciudades como Holanda, Barcelona y otros puntos del mundo, y aterrizarlo de forma más clara para tu trabajo como diseñador o diseñadora.
Reserva tu plaza. Tienes el link abajo en comentarios y en la descripción del vídeo. Es la forma de cerrar este viaje juntos, con una visión global y práctica de hacia dónde va el diseño en los próximos años.
4. Una Design Week llena de instalaciones interactivas y crítica social
Una de las cosas que más me gustó de la Design Week de Holanda es que había muchísimas instalaciones, pero muy interactivas. No era solo ir a mirar objetos en vitrinas o ver productos colocados sobre pedestales, sino que constantemente te estaban invitando a entrar, tocar, recorrer, participar y formar parte de la experiencia.
Por ejemplo, una instalación que me llamó mucho la atención era una especie de laberinto en el que literalmente podías perderte. Este laberinto no era solo un juego espacial; todas estas instalaciones tenían una carga de crítica social. Querían hacer sentir a la persona diferentes emociones y, sobre todo, hacerla reflexionar acerca del medio ambiente, de problemáticas sociales, de cuestiones gubernamentales y de cómo interactuamos con los sistemas que nos rodean.
El diseño que se respira en la ciudad durante la Dutch Design Week es siempre muy crítico. No es un diseño complaciente, ni se queda en el “qué bonito es esto”. Te incomoda, te hace preguntas, te pone delante realidades complejas y te invita a posicionarte. Y esa parte me parece súper valiosa, porque el diseño, al final, también es una herramienta para cuestionar y para cambiar cosas, no solo para decorar el mundo.
4.1. Diseñar sociedad: leyes, algoritmos y construcciones invisibles
En una de las exposiciones, al entrar, nos daban la bienvenida con una reflexión muy potente sobre qué es diseñar. Nos hablaban de “designing society”, de diseñar sociedad, y nos recordaban que todo lo que vemos a nuestro alrededor ha sido diseñado: desde la historia que nos están contando en la propia exposición, hasta el recorrido que hacemos, pasando por el edificio de cristal en el que estamos.
Planteaban que diseñar es mucho más que decidir un color, una forma o una textura. También es diseñar cosas que no se ven: leyes, algoritmos, construcciones sociales. Todo eso también ha sido diseñado por alguien, en algún momento, con una intención concreta. Y, por lo tanto, todo eso también se puede rediseñar. Esta idea me pareció muy poderosa, sobre todo en un contexto en el que nos recordaban que estamos en tiempos de cambio: calentamiento global, tecnología que avanza más rápido de lo que podemos imaginar, estructuras sociales que se tambalean…
Podemos ver todo esto como una amenaza, como algo que hace el mundo muy frágil, o como una oportunidad para rediseñar colaboraciones entre organizaciones, gobiernos y ciudadanía. Y precisamente muchas de las instalaciones iban de eso: de cómo podríamos reconfigurar nuestras relaciones, nuestras ciudades, nuestros sistemas productivos y nuestra forma de consumir y vivir.
4.2. Materiales, carga ambiental y regeneración
Otra exposición que vimos estaba dividida en zonas que hablaban de materiales y de su impacto. Por ejemplo, una zona se llamaba algo así como “Burden”, y estaba centrada en la carga que los materiales suponen para el entorno. Había información sobre qué materiales utilizamos, cuál es su impacto y, mediante códigos QR, se podía ver qué materiales podrían sustituir a esos para reducir esa carga ambiental.
Luego había una segunda zona que hablaba de repensar materiales, con ejemplos de materiales que son mejores para el medio ambiente, que tienen menos impacto o que se pueden producir de forma más responsable. Y, por último, una tercera zona más enfocada en regenerar: qué materiales no solo no dañan, sino que incluso pueden aportar algo positivo al entorno. Podías jugar con muestras, estampar, llevarte pequeños elementos a casa para seguir reflexionando sobre ellos…
Este tipo de exposiciones me parecen súper útiles porque no solo muestran el resultado final, sino que te hacen pensar en todo el sistema de producción, en la trazabilidad, en qué hay detrás de cada objeto y qué consecuencias tiene cada decisión de diseño en la cadena completa.
5. Experiencias inmersivas: sentidos, olores y realidad mixta
Una de las experiencias más fuertes de este viaje fue una instalación en la que probé unas gafas tipo Vision Pro de Apple, mezcladas con la parte olfativa. Era una experiencia que unía realidad mixta con olores y sabores, y para mí fue como asomarme un poco al futuro de cómo vamos a interactuar con los productos y los entornos digitales.
La dinámica era más o menos así: entrabas en distintos “ambientes” (dulce, ácido, etc.) y, a través de las gafas y de un sistema olfativo, se iban modificando tus percepciones. Había un controlador con el que podías cambiar de un entorno dulce a uno ácido, y te invitaban a prestar atención a cómo cambiaba tu percepción del sabor y del olor, incluso aunque lo que estuvieras probando fuese, en esencia, lo mismo.
Nos explicaban que solemos pensar que el sabor se construye en la boca, pero en realidad se compone en el cerebro, a partir de diferentes estímulos: vista, olfato, contexto, expectativas… y esta experiencia estaba diseñada específicamente para mostrar cómo todos esos elementos influyen y cómo, al modificarlos, también cambia nuestra percepción del producto.
Esto, llevado al terreno del diseño, tiene implicaciones enormes. Al final, muchas marcas y empresas llevan años estudiando la parte psicológica de cómo percibimos los productos: colores, sonidos, olores, texturas… y aquí se hacía muy evidente, casi como si pudieras tocarlo. Verlo así, tan explícito y tan inmersivo, te ayuda a entender el potencial de diseñar experiencias multisensoriales, y te hace reflexionar también sobre la responsabilidad que eso conlleva.
Para mí, esta combinación de realidad mixta tipo Vision Pro con la parte olfativa fue un “esto es el futuro” muy claro. No solo por la tecnología en sí, sino por cómo abre puertas a nuevas formas de experimentar productos, servicios y entornos, y cómo nos obliga a repensar qué significa diseñar una experiencia completa.
6. Nuevos materiales, impresión 3D y la frontera entre producto y arte
Después de esta experiencia inmersiva, fuimos a visitar el resto de exposiciones, y una de las temáticas que más se repetía era la de nuevos materiales y experimentación material. Había muchas propuestas de impresión 3D, aplicaciones de estas innovaciones sobre todo en mobiliario, y también en objetos cotidianos que se reinventaban desde el material y el proceso de fabricación.
No solo había productos industriales en el sentido clásico, sino mucha experimentación. Se mezclaban proyectos de artesanía con objetos que casi se podían considerar obras de arte, piezas que transitaban entre el mobiliario y la escultura o la decoración. Entonces, tú ibas moviéndote de exposición a exposición y tan pronto estabas en una muestra más funcional como en una claramente artística.
Me encantó que se desdibujaran los límites entre la moda, el producto, el arte y el mobiliario. Había diseños completamente disruptivos, que no encajaban en las categorías tradicionales a las que estamos acostumbrados en el diseño industrial. Esta mezcla te obliga a replantearte qué es “producto”, qué es “arte” y dónde se sitúa el valor de cada cosa: en su uso, en su mensaje, en su proceso, en su impacto, o en todo a la vez.
7. La mentalidad holandesa: apertura, riesgo y conciencia social
Algo que caracteriza mucho a Holanda es que tienen un pensamiento y una mente muy abierta. Y eso se nota en cómo diseñan, en qué se atreven a proponer y en el tipo de proyectos que exponen. De alguna manera, siempre se están adelantando al futuro porque no tienen miedo a arriesgar, a pensar diferente, a mezclar conceptos y a hacer crítica.
Hay muchísima crítica social en los proyectos, y al mismo tiempo muchísima conciencia medioambiental y de las problemáticas sociales. No es una crítica vacía, sino que va acompañada de propuestas, de preguntas y de escenarios posibles. Todo esto se convierte en un gran motor para repensar los negocios, repensar los productos y, en definitiva, repensar el diseño como herramienta de cambio.
Para mí fue una experiencia muy, muy importante para preguntarme hacia dónde va el diseño, cuál es el futuro de la disciplina y qué están marcando las tendencias a nivel de materiales, de conceptos, de producto, de vestimenta, de moda y también en lo que tiene que ver con las disciplinas como tal.
8. El diseño no se puede encasillar: una visión holística
Si hay algo que vi reflejado en todas estas exposiciones es que el diseño no se puede encasillar. El diseño es muy difícil de etiquetar. Estamos muy acostumbrados a hablar del diseño como ese resultado final, separando el diseño gráfico del diseño de moda, del diseño industrial, de la artesanía, del diseño estratégico… como si fueran compartimentos estancos que no se tocan entre sí.
Sin embargo, Holanda me demostró que el diseño converge entre todos estos resultados. Es como un pegamento que une muchas cosas y que no se puede simplemente separar y clasificar. El diseño es holístico, el diseño es una manera de pensar, es cuestionarse cómo están hechas las cosas y cómo queremos que estén a partir de ahora.
No se puede separar la ejecución de la estrategia, ni la experimentación de la escalabilidad. Es el conjunto de todo esto lo que define el diseño y lo que hace que evolucionemos, que las industrias se desarrollen y que aparezcan nuevas formas de trabajar y de entender la profesión. En la Dutch Design Week se veía esa mezcla constantemente: proyectos que eran al mismo tiempo conceptuales y muy aplicados, poéticos y técnicos, artísticos y empresariales.
A mí me impresionó porque, de alguna manera, fue como viajar a otra galaxia donde el entendimiento del diseño está un poco más avanzado que en otros lugares, y donde no tienen miedo a crear y a superar ciertos límites que muchas veces nos imponemos los propios diseñadores. En Holanda vi que los diseñadores llevan sus límites un paso más allá, constantemente.
9. Visita al Museo Philips: historia, innovación y diseño industrial
Otro de los lugares clave de este viaje fue el Museo Philips. Philips es una marca icono, muy importante en Holanda y muy importante en el mundo. Tiene una trayectoria muy grande y ha pasado por muchas etapas, pero hoy en día se está posicionando sobre todo en el sector de la salud, siendo pioneros en desarrollar innovaciones y productos en este ámbito.
En el propio museo tenían un espacio de cocreación donde los visitantes podían aprender sobre los productos. Me gustó mucho esta visión de Philips de divulgar acerca de innovación y, sobre todo, de diseño industrial. Se podían ver maquetas, sketches, paneles de producto con la identificación de los materiales, diagramas… y todo pensado para que entendieras el proceso, no solo el resultado final que llega al mercado.
Me pareció muy curioso cómo hacían esa labor divulgativa y, luego, cómo exponían toda la historia de la empresa desde esa versatilidad del diseño. Creo que es un museo imprescindible para cualquier persona que esté dentro del campo del diseño, especialmente del diseño industrial, porque va más allá del diseño de mobiliario o de sillas. Está muy enfocado en productos de consumo, en resolución de problemas reales, y se ve muy clara la evolución de la sociedad en torno a los objetos y la evolución de la tecnología.
Es súper interesante incluso para entender la evolución de la profesión del diseño. La empresa ha tenido que ir renovándose, ampliando los roles y los puestos de diseñadores, creativos, innovadores y perfiles tecnológicos dentro de la organización. Había incluso una parte dedicada a esta evolución, donde se veía cómo iban cambiando los equipos, las especialidades y las responsabilidades de diseño con el paso de los años.
Puede ser muy nutritivo para cualquier persona que quiera dedicarse al diseño ver esta trayectoria. Entender cómo ha evolucionado nuestra industria es muy importante para encontrar tu lugar, para ver qué huecos existen, cómo puedes aportar valor y qué están buscando las empresas también en términos de perfiles y capacidades.
10. Cerrar el círculo: dejar huella y preparar el directo final
Al final de la visita, dejamos nuestra pequeña huella en Holanda con un grafiti de Cambio de Idea. Fue como una forma simbólica de decir: “estuvimos aquí, estuvimos en Holanda” y de cerrar esta maravillosa serie de vlogs de una manera muy personal y muy nuestra.
Espero de verdad que, a través de estos capítulos, hayas podido traspasar la pantalla y hayas sentido que has podido viajar y sumergirte en todo este mundo tan increíble de objetos de diseño, de tendencias, de innovación y de tecnología. Nosotros lo vivimos así, muy intensamente, y era exactamente lo que queríamos transmitir con este safari de tendencias.
Se acabó el buscar inspiración en Pinterest cada vez que te enfrentes a un proyecto como diseñador. Imagínate, en su lugar, viajar por el mundo a los eventos más importantes del diseño para conocer por ti mismo las tendencias, hablar con profesionales de estudios de diseño en Holanda, Barcelona, directores de diseño de empresas como Google, TikTok… Todo esto, que suena tan lejano, es una realidad que hemos vivido y que he querido documentar para compartirla contigo.
Bienvenido, bienvenida al Safari de tendencias, esta serie de vídeos que has podido ver en el canal, donde hemos documentado todo el proceso que hacemos desde mi estudio de diseño, Cambio de Idea, para meternos de lleno en las tendencias, visitar las mayores design weeks y semanas del diseño para conocer el futuro del diseño, y llevarte con nosotros a todos estos viajes.
Además, seguramente te han sonado algunas caras, porque puntualmente he ido coincidiendo en alguna de estas ciudades con personas de la comunidad, que podrías ser literalmente tú. Y no te lo puedes perder porque, al final de toda esta serie de vídeos, tienes ese directo exclusivo con el resumen y las conclusiones que hemos sacado después de más de un año viajando por el mundo a los principales puntos de diseño, aprendiendo y conversando con los profesionales que están marcando tendencia.
11. Invitación final: únete al directo sobre tendencias de diseño 2026
Para cerrar, vuelvo a la invitación con la que empezaba este capítulo: descubre las tendencias que marcarán el futuro del diseño. Únete al directo online de Cambio de Idea que haremos próximamente en el canal de YouTube. Será el momento de poner en orden todo lo que hemos visto, compartir un montón de referencias y casos concretos de tendencias en diseño e innovación, y ayudarte a ver cómo puedes aplicar todo esto en tus propios proyectos.
Reserva ya tu plaza. Tienes el link abajo en comentarios y en la descripción del vídeo. Me encantará que sigamos esta conversación allí, en directo, cerrando juntos este safari de tendencias y abriendo, al mismo tiempo, la puerta a todo lo que viene en el diseño industrial y en el diseño en general de cara a 2026.
