😰 QUÉ PASÓ en la DESIGN WEEK (Parte 1: Fuorisalone)| Diseñando en Milán #5
Se dice que la Design Week de Milán es el evento más importante a nivel mundial. ¿Es esto cierto o es una decepción? En este artículo te llevo conmigo a través de todo lo que viví, documenté y filmé en la Design Week de Milán para que puedas verlo literalmente a través de mis ojos y saques tus propias conclusiones sobre si este evento realmente vale la pena o no.
Con esta experiencia vas a tener acceso directo a las grandes tendencias que se vienen este año: diseño de interiores, tecnología, producto, incluso espacios. Pero además nos adentramos también en un evento privado, el Salone del Mobile, uno de los más importantes del mundo del diseño, donde solo algunos privilegiados pueden exponer sus diseños. Esta es la primera parte, centrada en el Fuorisalone, y al final te adelanto lo que vas a ver después.
1. Bienvenida a la cuna del diseño
Bienvenida y bienvenido a la cuna del diseño. Hoy hace un día espectacular para un día espectacular, porque es la Design Week en Milán y vamos a ir a ver todas las cosas que ponen, todas esas instalaciones, showrooms, exposiciones y locuras que inundan la ciudad durante estos días.
Lo mejor de todo es que en esta aventura me acompaña una mente inquieta. No puede ser un mejor día, de verdad, tengo muchísimas ganas. Yo ya sabéis que a este evento le tenía muchísimas ganas desde hace tiempo, y próximamente iremos también al Salone del Mobile. Es como la Meca del diseño, algo que hay que hacer al menos una vez en la vida, y por fin voy a poder hacer ese check.
Así que vamos allá. Acompáñame. Quiero que recorras conmigo las calles, los distritos, los espacios y los contrastes que hacen que durante estos días Milán sea un auténtico parque temático del diseño. Mi idea es que sientas que estás caminando conmigo, mirando lo mismo que yo miro y reaccionando a lo mismo que a mí me sorprendió.
2. Primera impresión: cuando un simple escaparate ya te vuela la cabeza
Para que te hagas una idea del nivel, esto que te voy a contar ahora es simplemente un escaparate normal de una tienda de Milán, nada más. No es parte oficial de la Design Week, ni es una instalación temporal, ni nada de eso. Es una tienda normal, de las que están ahí todo el año, y aun así me flipó.
Era un escaparate lleno de sillas con textiles en el interior, pero todo transparente. Me explico: veías como si el textil estuviera encapsulado dentro de una estructura transparente, generando un juego visual súper potente. Y repito, esto es una tienda normal, ni siquiera tiene que ver directamente con la Design Week. En Milán el nivel de diseño del día a día ya es muy alto, y durante la Design Week todo eso se multiplica.
3. Cómo se divide la Design Week de Milán
La Design Week se divide en dos grandes eventos que conviven a la vez, pero que funcionan de manera distinta y se viven también de forma diferente. Por un lado está el Fuorisalone, y por otro lado el Salone del Mobile.
3.1. El Fuorisalone: la ciudad como escenario abierto
El Fuorisalone son diferentes espacios abiertos en la ciudad. Son distritos, calles, patios interiores, showrooms, galerías… repartidos por todo Milán. Ahí es donde empieza mi aventura en esta primera parte, concretamente en el distrito de Isola, que tuve la oportunidad de explorar con una de vosotras, una mente inquieta que vive en Milán y que me acompañó a descubrir rincones que quizá sola no hubiera encontrado igual.
El Fuorisalone es esa parte de la Design Week que está más mezclada con la ciudad, donde te vas moviendo a pie y todo el rato te vas encontrando cosas: instalaciones en plazas, tiendas transformadas, patios llenos de piezas experimentales, eventos espontáneos. Es un ambiente muy vivo, muy de calle, donde el diseño se mezcla con el día a día de la ciudad.
3.2. El Salone del Mobile: el gran evento privado
Luego está el evento privado, uno de los más importantes del mundo del diseño: el Salone del Mobile
En este artículo me centro en el Fuorisalone, pero al final te adelanto lo que te voy a enseñar en la siguiente parte, donde verás el Salone del Mobile y también las exposiciones de la Triennale. Es importante entender esta división porque condiciona totalmente la experiencia: una parte es ciudad abierta y otra es feria cerrada y muy exclusiva. Nos situamos en Porta Nuova, que es una zona que ya te mostré en un vídeo anterior. Es una de esas áreas de Milán donde se nota mucho la transformación urbana, con edificios nuevos, rascacielos, espacios más contemporáneos. Te dejo ese vídeo también en el canal, pero primero quédate aquí, que esto va en orden. En Porta Nuova me encontré con un stand de Lego que era básicamente una cocina gigante o un restaurante gigante metido en un hilo transparente. Imagínate una caja transparente enorme, y dentro todo hecho con piezas de Lego. Yo estaba muy fan de los sofás, me parecieron maravillosos, y luego todos los detalles retro: la hamburguesa, el plátano… Todo hecho de pequeñas piezas. Era muy divertido ver cómo algo tan cotidiano se convertía en una instalación gigante y lúdica. Mientras caminábamos por el distrito, estaban también haciendo una instalación que se vería luego ya terminada, y justo al lado teníamos un edificio espectacular. En este distrito está el famoso edificio de la Lombardía, y debajo de este edificio es donde estaban situados los diseños vinculados con la sostenibilidad. Uno de mis espacios preferidos de toda la Design Week. ¿Casualidad? No lo creo. Ahí ya se empezaba a notar una de las grandes claves de este año: la sostenibilidad es la tendencia que más ha marcado esta edición. No era solo un tema más, estaba por todas partes, en materiales, procesos, conceptos y hasta en la manera de plantear ciertas instalaciones. Si quieres conocer nuevas tendencias, nuevas tecnologías y entender cómo el diseño se está transformando desde diferentes niveles, aquí se ve clarísimo. Hay macro tendencias, hay micro tendencias, hay un montón de ejemplos y casos de estudio reales repartidos por toda la ciudad. La sostenibilidad no es solo “usar materiales reciclados”, sino que se integra en cómo se piensa el producto, el mobiliario, los espacios y hasta los eventos. Desde Olas de Ideas hemos diseñado precisamente una megaherramienta que ha nacido 100% desde ahí, desde observar todo esto: una guía de tendencias pensada para diseñadores, donde recojo esas macro y micro tendencias con ejemplos claros. Es una guía creada para que los diseñadores de hoy en día puedan desaprender ciertas cosas que ya no funcionan, porque si no desaprendemos, el mundo estará condenado al desastre. Es una guía de tendencias que ahora es tuya, y que puedes adquirir por un precio súper reducido. Lo que se ve en la Design Week encaja totalmente con todo esto. Sientes que el diseño se está moviendo, que está cambiando, que hay una preocupación real por cómo producimos, qué materiales usamos y qué impacto tiene todo eso. Y esa mirada crítica es clave para entender hacia dónde vamos como sector. En esta zona dedicada a la sostenibilidad empecé a encontrarme con objetos muy curiosos. Había preguntas planteadas directamente al visitante, como por ejemplo: “¿Producto creéis que sale de los tapes de las botellas?”. Muy buena pregunta, porque te hace pensar en todo lo que se puede hacer con residuos que normalmente damos por perdidos. Entre todos los objetos, uno de los que más me llamó la atención fue un sillón con la parte de atrás cubierta de musgo. No me digáis que no es genial. Visualmente era muy potente, porque mezclaba algo súper orgánico, vivo, con la estructura de un sillón. Y además estaba fabricado en nada más y nada menos que cartón. De hecho, todo el mobiliario que veis en este espacio, y esta lámpara que también me encontré, además de otros objetos, estaban fabricados con un biomaterial hecho, si no recuerdo mal, con patata. Ese tipo de soluciones te hacen ver que la sostenibilidad no es solo estética “eco”, sino también investigación de materiales. Cartón estructural, biomateriales a partir de residuos orgánicos, piezas que se pueden desmontar o reciclar… Todo eso estaba muy presente y, como diseñadora, me parecía una fuente de inspiración brutal. Me hizo especial ilusión encontrarme también con un taburete chulísimo que me recordó muchísimo a Karim Rashid. Tenía esas formas y ese lenguaje que asocio directamente con su estilo, pero en este caso venía nada más y nada menos que de España. Ver diseño español ahí, en medio de la Design Week de Milán, siempre da un plus de orgullo y de conexión. Hablando de Karim Rashid, en una de las calles, de repente, lo reconocí. Ahí lo veis en el vídeo: estaba él, caminando, y no sabéis la ilusión que me hizo. Es de esas personas que admiras desde hace años, cuyo trabajo has estudiado, has analizado, y de repente te lo encuentras en medio de Milán, durante la Design Week. Pude intercambiar unas palabras con él, decirle lo mucho que lo admiraba y hasta hacerme un selfie. Fue un momento muy especial. Por cierto, tengo un vídeo sobre él y sobre lo que él considera que es el buen diseño, también en el canal. Si te interesa su filosofía y su forma de entender el diseño, lo puedes ver después y complementar todo esto con su visión más teórica. Algunos de los eventos del Fuorisalone son interactivos. Hay de todo: eventos tipo charla, otros de tipo taller, otros más performativos. En uno de ellos me apunté a un taller que además era al aire libre, lo que le daba una atmósfera muy especial. Estar creando, escuchando y viendo diseño mientras estás literalmente en medio de la ciudad es una experiencia muy distinta a estar en una feria cerrada. Una de las cosas que más nos impresionaron fue un diseñador-artista al que vimos en pleno proceso de creación. Estaba haciendo nada más y nada menos que unos zapatos hechos a partir de un calcetín. La persona se ponía el calcetín, él colocaba un molde a través de diferentes piezas de plástico alrededor del pie, y luego vertía sobre la propia persona que llevaba el calcetín un plástico líquido que después se quedaba duro. De esa manera, se creaba la forma del “zapato”, que al mismo tiempo hacía de suela. Le pregunté cuánto duraban esos zapatos, porque claro, yo estaba ahí pensando en sostenibilidad, materiales, durabilidad… y me dijo que no duraban más de uno o dos años. Y ahí vino mi gran duda: “¿Por qué estaba esto en la sección de sostenibilidad?”. No me preguntéis. A veces, el discurso de sostenibilidad se usa de formas un poco cuestionables, y este era un ejemplo perfecto de esa contradicción: mucha performance, mucho concepto, pero luego en la práctica la sostenibilidad real no estaba tan clara. Después de Isola y Porta Nuova, nos movemos al distrito de Brera, otro de los más importantes en la Design Week. Brera ya de por sí es una zona muy bonita, con calles estrechas, edificios históricos y un ambiente muy artístico. Durante la Design Week, todo eso se multiplica: la ciudad se llena de diseños y la gente no pierde oportunidad de tomarse selfies con las instalaciones más llamativas, incluidas sus mascotas. Por ahí había una tienda llena de productos súper curiosos. De lejos parecía una tienda de comida, pero cuando te acercabas veías que no era lo que parecía. Había “hamburguesas”, “pizzas” y “huevos fritos”, pero en realidad eran calcetines. Estaban doblados y presentados de forma que visualmente parecían comida rápida. Este tipo de juegos visuales son muy típicos en la Design Week: objetos cotidianos que se transforman en otra cosa solo por cómo se presentan. Y quién me iba a decir a mí que en este distrito iba a viajar al pasado. Porque también aquí estaba uno de los showrooms de Seletti, que es una marca italiana, pero que yo conocí por primera vez en la Design Week de Estocolmo. Esa Design Week también la documenté al completo, fue una experiencia increíble, y tienes el vídeo en el canal para verlo después. Primero quédate aquí y juzga tú mismo todo lo que te estoy enseñando ahora. Seletti es una marca que no deja indiferente a nadie. Sus diseños son lo siguiente de originales. Son atrevidos, provocadores, diferentes, sin miedo a repensar los espacios y los objetos. Y eso es lo que más me gusta de ellos. No se quedan en lo correcto o en lo que “toca”, se permiten jugar y llevar las cosas al extremo. En el showroom de Brera había, por ejemplo, una cocina increíble. Yo ya tomé nota para la cocina del futuro que voy a tener en mi casa, porque me pareció lo más. Colores, formas, combinaciones que mucha gente consideraría horteras, y no seré yo quien se lo niegue, pero al mismo tiempo me parecen muy valientes. Sacar al mercado diseños tan únicos, asumiendo que a mucha gente no le van a gustar, me parece un acto de valentía creativa. Desde mi punto de vista, esta marca es muy inspiradora. Es como un aire fresco. Muchas veces en diseño parece que estás viendo todo el rato lo mismo, que todo es copia y copia del anterior, que lo que funciona se repite hasta el infinito. Y ellos dan esa frescura. Para mí, ellos son fantasía: es no tener límites a la hora de diseñar y permitirte soñar, no solo como diseñador, sino también como consumidor. Es permitirte imaginar un hogar que no tiene por qué seguir las normas de siempre. Después de la explosión visual de Seletti, nos fuimos a un contraste total: el showroom de Herman Miller. Herman Miller es una de las marcas de diseño más importantes en mobiliario de oficina. Es otro universo, más sobrio, más técnico, más centrado en ergonomía y funcionalidad, pero sin perder el diseño. Ellos desarrollaron una de las sillas más icónicas del diseño de oficina: la Aeron. Es una silla que contiene toda la tecnología necesaria para que sea una de las sillas más cómodas del mundo, pensada para pasar muchas horas sentado, con todo el soporte que el cuerpo necesita. Y, por cierto, Sheldon Cooper, de la famosa serie The Big Bang Theory, la utiliza. Es uno de esos objetos de diseño que han traspasado el mundo profesional y han llegado a la cultura popular. Pasar de Seletti a Herman Miller en cuestión de minutos es un buen resumen de lo que es la Design Week: saltar de lo exagerado y fantasioso a lo técnico y funcional, y entender que todo eso cabe dentro de la palabra “diseño”. Otro contraste que me encontré fue un escaparate que, de verdad, me pareció chulísimo. Ya os hablé en otro vídeo de los escaparates más lujosos de Milán, y te dejo también ese vídeo en el canal para verlo después. Pero durante la Design Week, incluso los escaparates que no forman parte oficial del evento parecen pequeñas exposiciones de diseño. A qué diseñador no le gustan las sillas. En uno de los showrooms había toda una colección de sillas expuestas, y además con perritos-objeto como estas de aquí. Las primeras eran de Jaime Hayón, y ya te las mostré en un vídeo anterior cuando fui a la Capital Mundial del Diseño en Valencia. También tienes ese vídeo en el canal, lo puedes ver después. Al final, con más de 300 vídeos, ya no me sorprende que vayan apareciendo diseños que os haya mostrado antes. El diseño es un mundo muy conectado: piezas que ves en un país reaparecen en otro contexto, y eso también es bonito de observar. La forma de algunas de estas sillas era súper original. Nunca se me ocurriría hacer una silla así de primeras, y precisamente por eso inspiran tanto. Ver cómo otras personas han resuelto un asiento, un respaldo, una estructura, te abre la mente a nuevas posibilidades. Es como un catálogo vivo de soluciones, de ideas y de locuras que alguien se atrevió a materializar. Coge aire, porque este recorrido va en crescendo y aún queda mucho por sorprenderte. Nos vamos ahora al distrito de Tortona, uno de los lugares donde más innovación se percibe durante la Design Week. Ahí hay cosas muy increíbles a nivel de tecnología por ver, y es uno de los puntos fuertes del Fuorisalone si te interesa la parte más experimental. Antes de entrar de lleno en la tecnología, déjame mostrarte unas sillas hechas de bolas que me encontré por allí. Eran literalmente estructuras de asiento formadas por bolas, como si hubieran cogido pelotas y hubieran montado con ellas una silla. Otra idea que me llevo para mi futura casa, porque la verdad es que no creo que sea tan difícil de hacer si un día me pongo a ello. Este tipo de piezas te hacen sonreír y, al mismo tiempo, te dan ideas muy concretas para experimentar por tu cuenta. En Tortona, además, la atmósfera es muy de laboratorio: muchas marcas tecnológicas, experimentos con luz, sonido, materiales avanzados… Es un distrito donde se respira futuro, pero un futuro que ya puedes tocar y sentarte encima. En una de las instalaciones tecnológicas, me encontré con algo que me llamó mucho la atención: un color que emitía luz. Era como un recubrimiento o un material que parecía “color”, pero a la vez emitía un poco de luz. Yo lo describía como “es un color que emite como luz, es como… te miro, color que emite un poquitín de luz”. Era difícil de explicar, pero muy hipnótico de ver en directo. Ese tipo de exploraciones entre luz, color y materialidad son muy típicas en Tortona. Y luego llegamos a una pieza que me fascinó: una silla fabricada en fibra de carbono. Me acerqué y pregunté cuánto creían que pesaba. Si te lo planteas tú también, ¿cuánto crees que pesa una silla de fibra de carbono de tamaño normal? Escríbelo mentalmente: ¿cinco kilos? ¿Tres? ¿Uno? La respuesta era increíble: medio kilo. Medio kilo de silla. Era tan ligera que casi parecía de mentira. Ahí te das cuenta de lo que permite la tecnología de materiales: una estructura resistente, funcional, pero con un peso ridículo. Y todo esto además acompañado de una instalación sonora donde cada objeto creaba un sonido distinto, generando una experiencia muy sensorial. Era un “súper hype” total, una mezcla de diseño, ciencia y espectáculo. Después de todo ese subidón tecnológico, llegamos al stand de IKEA. Y la verdad es que IKEA se pasó. Había montado un espacio gigantesco donde podíamos ver una selección de su mobiliario desde los inicios hasta la actualidad. Era como un recorrido histórico por sus piezas más representativas. Había muebles y sillas de los años 60, 70, 80… y así sucesivamente, colocados en una estantería enorme que ocupaba una pared entera. Cada pieza tenía pequeñas curiosidades, como detalles de diseño, anécdotas, cambios de materiales, etc. Ver esa evolución de un gigante del diseño accesible como IKEA, condensada en un solo espacio, era una maravilla. Te dabas cuenta de cómo han ido cambiando las formas, los colores, las necesidades del hogar, pero también de cómo hay ciertos principios que se han mantenido: funcionalidad, modularidad, intentar llegar a mucha gente con precios ajustados… Todo eso también forma parte de la historia del diseño, y verlo en un contexto como la Design Week lo pone en valor de una forma diferente. Si has llegado hasta aquí, ya te habrás hecho una buena idea de cómo se vive el Fuorisalone: calles llenas de instalaciones, showrooms espectaculares, marcas icónicas, experimentos raros, encuentros inesperados y, sobre todo, mucho diseño en todas partes. Desde biomateriales hechos con patata y sillones de cartón con musgo, hasta cocinas fantasía, sillas icónicas de oficina, piezas de fibra de carbono ultraligeras y la historia de IKEA en una sola estantería gigante. Si te ha gustado todo esto, no te pierdas el siguiente vídeo, donde te enseño las alucinantes exposiciones de la Triennale, así como el Salone del Mobile, el evento privado más importante donde solo algunos diseñadores privilegiados pueden exponer. Ahí es donde se ve la otra cara de la Design Week: la más profesional, la más exclusiva y la más centrada en producto de alto nivel. En esta primera parte te he enseñado el lado más urbano, más cercano y más caótico del diseño en Milán. Ahora te toca a ti juzgar si la Design Week es realmente ese gran evento mundial que se dice o si es una decepción. Yo, por mi parte, me quedo con que es una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida si te interesa mínimamente el diseño. Nos vemos ahora en el siguiente vídeo, donde seguimos diseñando en Milán.4. Isola y Porta Nuova: sostenibilidad bajo un rascacielos
5. Sostenibilidad como gran tendencia del año
6. Biomateriales, cartón y un sillón con musgo
7. Encuentro inesperado con Karim Rashid
8. Eventos interactivos al aire libre y un experimento raro de “zapatos sostenibles”
9. Del distrito de Isola al de Brera: diseño, selfies y calcetines con forma de comida
10. Viaje al pasado con Seletti: fantasía, provocación y cocina soñada
11. Contraste máximo: del exceso de Seletti a la sobriedad de Herman Miller
12. Escaparates, sillas y perritos: placer visual para diseñadores
13. Rumbo a Tortona: el distrito de la innovación y la tecnología
14. Colores que emiten luz y una silla de fibra de carbono ultraligera
15. El stand de IKEA: historia del mobiliario en una estantería gigante
16. Cierre de esta primera parte y lo que viene después
